“¿Pueden ver los ojos su propia destrucción?”, mi pregunta en Sutura Fest

Por Rocío Garcés

“¿Pueden ver los ojos su propia destrucción?” es una performance que se crea desde la narrativa del ojo, lo que significa vivir la experiencia a través este órgano y cómo se conectan las imágenes con la memoria y el sistema límbico. Todo lo que uno ve entra en códigos llenos de información y se relaciona en microsegundos a símbolos. Ojos que no ven, corazón que no siente.

Parece obvio vivir con ellos, pero la pregunta que aparecía es ¿qué está detrás de la acción de quitar un ojo y, más aún, de perderlos? ¿Qué simboliza el ojo en nuestras vidas?

En el estallido social de 20192n Chile, 445 personas fueron víctimas de heridas oculares y la mayoría no pudo volver a insertarse laboralmente. Ahí podemos ver el caso de Jorge Salvo, que se suicidó en las vías del Metro porque le arruinaron la vida, esas fueron sus palabras.

En dictadura militar, el cura Joan Alsina, antes de ser ejecutado en el puente Bulnes, le pide a su verdugo que le quite la venda de los ojos para mirarlo y darle su perdón.

Cuando niña, mi papá contaba la historia de que lo habían detenido por error en Valparaíso y, con los ojos vendados, podía reconocer dónde estaba solo mirando el suelo. Esa historia se me repite cada vez que escucho testimonios de detenciones y sé que muchos pudieron llegar al lugar años después solo por la limitada visión que permite el vendaje. Pareciera que el ojo se encarga de existir, incluso no existiendo. Es una criatura en sí misma habitándonos sin siquiera comprenderlo bien, un portal a nuestro ser sagrado. Las ventanas del alma, alguien dijo.

Pablo Bravo me invitó a participar de este hermoso festival que estaba organizando y, al comentarle esta idea, se entusiasmó, creó el texto y me dirigió. Fue todo un viaje verlo adaptar esta idea a sus maneras llenas de cariño y pasión.

Esta idea surgió inicialmente con Soledad en un bar y luego fue mutando hasta convertirse en otra cosa, que es un cortometraje que está en proceso. Pero el tema del ojo me quedó dando vueltas.

El Festival Sutura es muy importante para estas nuevas generaciones, ya que es un espacio que invita a la reflexión en torno a la responsabilidad de hacernos cargo del mundo que tenemos, de reparar la devastación en la que habitamos y de sensibilizarnos no solo con lo propio. Estamos en un momento de decadencia, no solo en la cultura y naturaleza, sino que en las relaciones humanas.

Con 2 mil pesos la entrada y cervezas a luca, queda claro que el plan era llegar a todas las personas interesadas y abrir las puertas a una experiencia solo por el goce de compartirse desde la expresión. Si eso no le da sentido al arte, la trinchera está perdida.