Un largo viaje desde Chiloé a la capital
Por Catalina Rivadeneira
Como una “expedición intensa y agotadora” describe Antonio Becerro su reciente viaje al Museo de Arte Moderno de Chiloé. Ahí, junto a su brazo derecho en el archipiélago, Gilberto Cartes, procedió al embalaje de su serie de esculturas caninas “Jauría”. Además, le correspondió desmontar una selección de “Cultura es lo que queda cuando olvidas lo aprendido”, de Clara Yáñez. Becerro tuvo la responsabilidad de presentar ambas producciones en la exposición colectiva “Espectral” del MAM de Castro.
“Para mí fue un orgullo llevar a su propia isla el trabajo de Clarita. Ella nunca había expuesto en este museo referencial del arte contemporáneo en el sur de Chile. También tuve la oportunidad de visitarla y retornar sus esculturas a su refugio de Comarca Contuy. La observé de muy buen ánimo, siempre produciendo, y eso me alegra”, dice Becerro. El también taxidermista ha sido un decidido impulsor del reconocimiento a esta octogenaria creadora que prefiere no ser llamada artista.
En “Espectral”, la trigésima séptima muestra anual del MAM, se expusieron esculturas, fotografías, pinturas, instalaciones, performances, videos y cine digital. La exhibición reunió 17 artistas y se reconoció el trabajo de los fallecidos creadores Felipe Landea, Carolina Bassi y Ariel Aguirre.