Sonia Vásquez en ‘El hijo pródigo’: “El canto lírico no puede ser algo muerto”

Por Pablo Asenjo / fotografías de Víctor Muñoz

La soprano Sonia Vásquez cantó desde siempre en su Tomé natal. Participó en los coros de la parroquia, la escuela y el liceo, pero fue recién al ingresar a la Universidad de Concepción cuando su destino tambaleó en el delgado límite de los talentos. “Postulé a pedagogía en biología y música y quedé en esta segunda opción. Cuando me iba a inscribir, me señalaron: ‘Señorita, corrió la lista en biología, así que puede ingresar a la primera carrera que eligió’. Entonces dije: ‘No, me quedo en música’. Esa decisión cambió mi vida porque ahí conocí el canto, los coros y la ópera de manera profesional”, cuenta la intérprete de Lía en la obra “El hijo pródigo” (“L’enfant prodigue”, 1884), de Claude Debussy, que este fin de semana se presenta al público, con entradas gratuitas agotadas en cuestión de horas, en la nace principal del Centro Experimental Perrera Arte.

Integrante desde 2010 del coro del Teatro Municipal de Santiago, Ópera Nacional de Chile, Sonia Vásquez ha interpretado diversos roles como solista -fue la sacerdotisa en “Aída”, Inés en “El trovador”, Aninna en “La traviata”- y también ha participado en iniciativas independientes, como “Sour Angelica”, de la compañía L’Amorearte Creaciones, y “Don Giovanni”, donde precisamente inició su relación con Lírica Disidente, el colectivo que produce ahora esta ópera o cantata en un acto de Debussy, en la que comparte escenario con el tenor Francisco Tokusei (Azaël) y el barítono Nicolás Suazo (Siméon), con el acompañamiento de la orquesta del Colectivo Azul, bajo la dirección musical de Miguel Ángel Castro.

“En 2019, los chicos montaron el primer acto de ‘Don Giovanni’, ahí justo se les cayó una solista y me propusieron el rol de Donna Anna. Por suerte tuve tiempo e hicimos varios conciertos. Ellos llevaban poquito como Lírica Disidente, era su primer proyecto”, cuenta Sonia Vásquez, quien luego audicionó como una más para “El hijo pródigo”, pese a tener claro que se trataba de una obra autogestionada, sin recursos en su origen. “Con Ignacio (Ramírez, el director de escena) habíamos conversado un poco sobre el tema. Él me contó que estaba escuchando esta obra, pero no todavía como un proyecto. Yo había cantado el área en la Facultad de Arte cuando estudiaba en la Universidad de Chile, pero hace mucho, mucho tiempo. Ahí escuché completo el rol, después llegó la convocatoria y dije: ‘Esto puede ser para mí’”, relata la soprano.

-¿Por qué decides colaborar en estos proyectos de Lírica Disidente?

-En primer lugar porque conozco el trabajo de los chicos y sé que es un trabajo que busca que el arte de nosotros, que es el canto lírico, se difunda y que no solo se conozca por la gente que tiene dinero y puede ir al Teatro Municipal. Siempre se dice que también hay entradas populares, pero la gente no tiene cercanía con esta manifestación artística y, aunque los boletos se pongan muy baratos, la mayoría prefiere gastar ese dinero en un supermercado que ir a ver algo que ni siquiera conoce. Los chicos de Lírica Disidente quieren que se conozca el arte lírico en los territorios y eso a mí también me interesa.

-¿Desde cuándo te interesa?

-No hace tanto tiempo. Creo que fue después de que me di cuenta que no hay tantas partes donde presentarse en Chile. Yo empecé a cantar, hice algunos roles pequeños de solista en el teatro, pero después de eso uno siempre se queda con gusto a poco. Ahí uno dice: “Me gustaría hacer más cosas, cantar en otros lados, quiero surgir musicalmente”. Y acá es difícil tratar de proyectarse como en otros países en que hay miles de teatros, donde el Estado pone plata en cultura y donde uno puede ir y buscar un trabajo aquí y un trabajo allá. En Chile no es así. Yo tengo la gran suerte y bendición de poder trabajar en el coro del Teatro Municipal, tengo un sueldo, un trabajo estable y todo, pero hacer una carrera así como ocurre en el extranjero es muy complicado, porque simplemente hay poco trabajo, muy poco trabajo. Por eso me interesó y comparto con Lírica Disidente la idea de que hay que hacer surgir una escena independiente.

-¿Y tú crees que esto pueda funcionar?

-Creo que sí, estamos poniendo empeño en eso. Espero que pueda funcionar y, además, crecer.

-¿Hay público para eso?

-De todos modos. Con el coro del Teatro Municipal nosotros hacemos giras para público común y corriente de regiones que simplemente escucha que hay un concierto y decide ir a la función en pueblos así de chiquititos. Y a la gente le encanta, la gente se emociona mucho con nuestro trabajo. Entonces yo digo: si la gente que va por casualidad al concierto de un coro se emociona de esa forma, obviamente que apreciará incluso más lo que ve y escucha si tiene la oportunidad de acceder habitualmente y conocer todavía más este tipo de música. Yo aspiro a la democratización del arte, que la gente conozca las distintas disciplinas, que tenga acceso, y que eso no dependa de la plata que gana la gente.

-Por último, cuéntanos cómo trabajaste tu rol de Lía, la madre, en “El hijo pródigo”.

-No fue fácil, porque yo no tengo hijos, y siempre ha sido un tema complicado para mí esa dualidad de ser artista y conformar una familia tradicional. Así que tuve que ser muy empática y tratar de ponerme en el lugar de alguien que uno no es. Yo no soy actriz, pero igual empecé a busca referencias personales, como mi propia madre. Me puse en el lugar de mi mamá e imaginé qué ocurriría con ella, como se sentiría, si yo fuera la hija de la obra o a mí me pasara algo similar. Por ahí uno va buscando y encontrando sentimientos propios dentro de uno. Porque al menos yo tengo la idea que el canto no puede ser algo muerto. Es como todo arte, siempre debe causar una sensación en cualquier persona que lo vea o que lo escuche. La complejidad extra es que en la Perrera el público está casi al lado de uno y hace eso más complejo, y a la vez más bonito, dicho ejercicio.

en vivo

Ópera para todxs

Qué: Tres funciones de “El hijo pródigo”, de Claude Debussy, en Perrera Arte
Intérpretes: Sonia Vásquez (Lía), Francisco Tokusei (Azaël) y Nicolás Suazo (Simeón)
Música: Orquesta del Colectivo Azul, dirección de Miguel Ángel Castro
Dirección escénica: Ignacio Ramírez
Dónde: Centro Experimental Perrera Arte, Parque de los Reyes s/n, Avenida Balmaceda entre Bulnes y Cueto
Cuándo: Sábado 16, domingo 17 y sábado 23 de octubre de 2021, siempre a las 18 horas.
Entradas gratuitas agotadas.

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