Silvio Paredes: “Espero que se valorice cada vez más el poder de lo brutal, lo crudo”
Por Josefina Márquez
“Con #KLOTA sobre todo lo he pasado bien, creo que logré el trance”, dice con cierto orgullo Silvio Paredes, quien estudió bellas artes con Arturo Duclos, Mario Soro, Carlos Gallardo, Alicia Villarreal y otros, pero finalmente fue consumido por la música a partir de Electrodomésticos. Sin embargo, este proyecto inspirado en el sindicalista Clotario Blest (1899-1991) y sus luchas trajo de vuelta al bajista a lo más radical de las artes visuales, la performance, donde dice sentirse a sus anchas y con toda la energía para iniciar una gira por Chile, la cual partirá este sábado 17 de agosto en el Centro Experimental Perrera Arte con la Cumbre Paredes/Becerro, donde el primero hará un presentación en toda su magnitud de #KLOTA y el segundo reflotará, después de 22 años, su trabajo “Taxidermia 2000”.
-Silvio, ¿qué novedades habrá en este regreso de #KLOTA a Perrera Arte?
-Primera vez que podré darle realmente el puntapié inicial a este proyecto, ya que antes mostré solo el personaje y su pala sonora, como una suerte de adelanto. El próximo sábado 17 de agosto podrán ver en extenso de lo que trata su discurso y concepto. Para la ocasión seremos cuatro obreros en escena, de los cuales dos de ellos -la escultora Luz Yankovic y el músico y productor Ignacio Marzán- me asistirán escénicamente en la generación de sonido, ruido y ritmo. Otro estará en una suerte de estación switch análoga para la visualidad a cargo del productor audiovisual Enzo Blondel, quien también será nutrido de la información visual e histórica que aporta el investigador y arquitecto Hugo Pérez. Este proyecto es de largo aliento y contempla recorrer Chile para terminar con una exposición de ese largo periplo. Esta vendría siendo una puesta en marcha de lo que será ese recorrido. En esta ocasión, lo que describo convivirá con una instalación de Antonio Becerro, artista y anfitrión.
-¿Qué aprendiste de la performance en esta pasada?
-Sobre todo, lo pasé muy bien. Logré el trance. Y también confirmé ciertas cosas técnicas y pude sentir la reacción y asombro de la gente. Me ayudó a energizarme y fortalecer la convicción de la necesidad que esta obra comparezca en escena a perturbar desde el arte.
-¿Por qué te interesa trabajar hoy con Antonio Becerro y qué aspecto de su obra valoras en particular?
-Empatía. Antonio es un grande. Valoro su resistencia, consecuencia, creatividad y gran contribución a la escena artística, aportando una mirada desde un bastión de resistencia cultural y un trabajo de integración de su comuna vía acceso al arte con interminables acciones que ya llevan 30 años. También el espíritu guerrero y medio ermitaño que siento compartir. Tengo cercanía en el sentido que ambos no hemos cesado jamás de generar obra, siempre desde los bordes, desde cierta resistencia, manteniendo una identidad e independencia. Creo que hemos pagado, lo digo con orgullo y convicción, un precio por ello. Pero se siente bien. Muy bien.
-¿Cómo imaginas la música y la vida de los músicos en la sociedad del futuro?
-Pienso que es probable que sea más o menos igual, con herramientas más modernas, pero no menos decadentes. En el fondo, siento que seguirá lo que es la música en el entendido del mundo del entretenimiento, su enfoque comercial y de consumo. Me refiero a que hoy, por ejemplo, en un cantante de moda confluyen marcas de zapatillas, parkas, autos, bebestibles, etcétera, haciéndolo una suerte de soporte publicitario de las mismas, que usan la música como canal para conectar con equis consumidores, su audiencia. Probablemente, también la optimización de aplicaciones relevará cada vez más la acción del ingenio humano si no se educa y ejercita el pensamiento crítico, y si solo se utiliza como usuarios fascinados con lo que la app logra, sin cuestionamiento alguno y reposando sobre un otro tecnológico que hace lo que le pide y luego bautiza como su obra, construida por su flamante mascota creativa hi-tech.
-Duro horizonte.
-Pero, por otro lado, seguirá la visión y creación desde el arte, del hacer por necesidad y urgencia existencial. Siempre resistiendo las estructuras y lógicas de poder y control con que el mercado seduce masas. Siempre fugándose como agua por las rendijas. Espero que se valorice cada vez más el poder de lo brutal en cuanto a lo crudo, verdadero y primario de todo lo real y lo humano con su error constante. El grito, la mancha, el desborde, la energía sin control, lo gestual como señal de vida dentro de esta realidad y sus manipulaciones tecnológicas, lo imperfecto y la creación consciente que, como arte, tenga algo importante que decir más que algo solo para entretener.