Pikoenelojo Stencil: “Me sorprendió que un candidato de derecha utilizara mi obra”

Por Héctor Muñoz

Aunque siempre está bien informado, Pikoenelojo Stencil se enteró varios días después de la singular polémica en que se vio envuelto su último trabajo callejero, “Y cuál es el problema”, en el que aparece el fallecido Jaime Guzmán con unos cachitos rojos, medias bordadas en el mismo tono y tacos altos. La imagen se volvió viral luego que el candidato a diputado Luis Larraín, conocido activista gay, la empleara en sus redes sociales con la lectura: “En calle Esperanza me encontré con esto. ¡Les juro que no lo ando buscando! ¿Qué me estará tratando de decir el destino?”. La publicación, como se sabe, generó polémica y el presidente de Evópoli, lista en la que postula Larraín como independiente, incluso tuvo que pedirle disculpas formales a la UDI, el partido fundado por Guzmán.

-Piko, ¿qué te pareció el escándalo que generó en la derecha la utilización de tu obra?

-Me sorprendió. En realidad yo no conocía a Luis Larraín y no sabía que había alguien, un candidato a diputado de derecha, que estaba involucrado en las causas por las minorías sexuales y que, además, tuviera una opinión lúdica de la imagen de Jaime Guzmán, que es una imagen que pareciera intocable. A mí me gusta abordar lo intocable y por eso hice este esténcil. Pensé que iba a traer algún tipo de consecuencia, pero nunca imaginé que alguien de derecha iba a estar involucrado también en el juego. Y eso me parece perfecto.

-¿Cuando surgió este esténcil?

-Nació a principios de este año. A mí siempre me ha interesado la imagen de Jaime Guzmán. No coincido con su forma de ver las cosas, no estoy de acuerdo con su manera de pensar lo humano ni lo social ni lo político, pero sí tengo un cierto respeto por su intelecto. Leyendo un artículo sobre él, supe de este embrollo de si era homosexual o no. Ahí surge la idea de llevar el tema al esténcil acompañado de la frase ¿y cuál es el problema? Hago esa pregunta debido a lo mismo, ¿cuál es el problema de que haya sido homosexual? Lo que queda claro es que, si lo hubiese sido, la derecha más dura ni cagando va a aceptar que su líder ideológico sea expuesto como un homosexual. Y ahí está el juego de la obra, mostrar nuevamente en lo público que es posible que un líder de opinión de derecha pueda ser homosexual y que eso no es un problema.

-¿Cuántas versiones hiciste de este trabajo?

-El esténcil permite la posibilidad de replicar la imagen, así que hice tres versiones. Una la pegué en Santiago norte; otra fue en Bulnes con Panamericana, y la tercera fue en Esperanza, en el barrio Yungay. Las dos últimas se borraron, fueron de poca data, duraron dos días, casi nada. Suele pasar con este tipo de esténcil, para mí no es nada anormal. Hay obras que molestan y ese es el objetivo de mi trabajo. Claro, como a veces molestan harto, duran poco tiempo en la calle.

-Te gusta poner el dedo en la herida.

-Mi línea de trabajo siempre ha sido el aspecto crítico de lo social, lo cultural, lo político. Siempre intento que tenga esa connotación. De que se escarbe, de que se escudriñe en lo más fino de la sociedad, en aquello que suele ser intocable, que no es visiblemente hermoso pero que, sin embargo, es una cuestión de todos los días. Trato de abordar lo que siempre está ahí pero que habitualmente no es mostrado por lo horroroso, dañino o doloroso que resulta.

-En ese sentido, el reciente esténcil del Hospital Siquiátrico es bastante fuerte. ¿Cómo lo titulaste?

-ECT, Electroconvulsive Therapy, que es la sigla del electroshock. Es el tipo que está encerrado en un lugar y que grita de desesperación. También da cuenta de alguna forma de una locura social: ese mismo tipo puede estar perfectamente dentro de una micro, en una oficina o en un cubículo. ¿Y cuánta gente hay en esa condición? En ese estado de desesperación por convivir en espacios tan reducidos, en espacios tormentosos.

-Además decidiste ubicarlo en la misma entrada del Siquiátrico.

-Sí, hubo que pegarlo conociendo el movimiento de los guardias. Me pareció atingente situarlo ahí, poner bajo el gran letrero del hospital la imagen del loco encerrado con su camisa de fuerza.

-Pero también hay obras más juguetonas, como la de “El pulpo” en los paraderos del Transantiago.

-Sí, esos son trabajos más evidentes, cuestiones que nacen espontáneas. No sé, en ese caso me dieron ganar de huevear al viejo nomás. De alguna forma, esas obras van apareciendo solas, porque igual es fácil ridiculizar algo que ya es ridículo. Porque, ¿puede haber algo más iconográfico que el mismo Andrónico Luksic ocupando un espacio en su propio canal de televisión para dar explicaciones de algo que le ocurrió y mostrarse como cualquier ser humano? Ese tipo de situaciones alimentan mi trabajo. Siempre estoy atento a lo que está sucediendo y les voy dando vueltas a los asuntos, fusionando imágenes, contrarrestando formas visuales, personajes y situaciones crudas.

-Pero también puedes llegar a la ternura, como el tipo con la pequeña flor. ¿Quién es, no lo reconocí?

-Es un personaje desconocido. Digamos que esa obra es un desliz y no está asociada a ninguna situación política ni social ni religiosa. Solo es un tipo enamorado que está alimentando una planta carnívora.

-Entiendo. Me imagino que esa planta no tiene nada que ver con la señorita que aparece leyendo en el baño en otro de tus últimos trabajos.

-No, esa obra es una mezcla de quebrantahuesos con esténcil. Esa niña aparece en una serie de intervenciones poéticas realizadas en 1952 por Nicanor Parra, en colaboración con Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky, en la que se fusionaban imágenes con textos sacados de la prensa escrita. Hace unos años yo también había realizado algunos quebrantahuesos y ahora, por una situación laboral, tuve que retomar el formato y empecé de nuevo a leer diarios, recortar textos y a armarlos de otro modo. De repente me dije, ¿qué pasa si fusiono esténcil con quebrantahuesos? Y esa señorita, que pronto tendrá otras versiones, fue el resultado.

-¿Cuántas obras estás produciendo en promedio?

-Una cada dos o tres meses. Ahora este trabajo de esténcil tiene más pega porque estoy ocupando una técnica que requiere de mucho tiempo. Cada tonalidad de la imagen se logra a través del recorte en la mica de pequeños cuadros, casi milimétricos, realizados pacientemente. Mientras el cuadro sea más ancho hay más oscuridad y, mientras más delgado, mayor luz. Acá no se conoce mucho esa técnica, pero en Argentina la emplea bastante NASA Stencil. Es un trabajo muy detallista, de mucho tiempo, requiere fineza, pero el resultado para mí es fenomenal. Cuando la vi y la logré hacer por primera vez, me enamoré de esa técnica y hoy me cuesta soltarla. Antes trabajaba con capas de colores y ahora la imagen se logra, básicamente, con una sola plantilla.

Registro de obras: Archivo Pikoenelojo Stencil y Facebook Luis Larraín



X