Paula Izquierdo disfruta la materia: “Mis pinturas llegan a pesar hasta nueve kilos”

Por Héctor Muñoz

A la manera del longevo maestro francés Pierre Soulages (1919), la joven artista Paula Izquierdo pinta casi exclusivamente con negro y moviliza grandes cantidades de materia en sus cuadros hasta generar obras volumétricas que invitan a transitar en su abundancia. “Mis pinturas llegan a pesar hasta nueve kilos”, cuenta en esta entrevista la integrante del colectivo Crudo, que presenta la muestra “Lusbérrido” en el Centro Experimental Perrera Arte.

Su trabajo se titula “Censura de un recuerdo” y la idea es que, como en una especie de juego, a partir de los brillos y opacidades, del relieve en el lienzo, el espectador acceda a la imagen suprimida, al choque tectónico de placas subjetivas que esconde el montaje. “La materialidad de la obra es un indicio, no para descifrar, sino para evocar”, aclara Paula Izquierdo, quien detalla en este diálogo su proceso pictórico.

-¿Cómo planteaste esta obra en la Perrera en relación a tu proceso creativo previo?

-Siendo consciente de que la Perrera ya tiene una historia y que visualmente está cargada de información, la obra que se eligió para este proyecto fue pensada en base a su versatilidad en el montaje. Por un lado, está el relieve de la pintura formada por la materia pictórica negra y la luz externa, donde se genera una sobrecarga de información visual al igual que lo que ocurre en la Perrera y su interior. Es así como el montaje de la obra se plantea en base a lo que la Perrera propone.

-Cuéntanos cómo pintas.

-La pintura se forma por una cantidad de masa pictórica negra importante que se desplaza por la tela y se generan formas y texturas a partir de distintas herramientas y materiales. Cada herramienta -por ahora, brocha, espátula o pinceles- tiene una función específica. Por ejemplo, la espátula sirve para el sacado de la pintura y dejar huella de que hubo pintura en ese espacio, transformándose en una forma con una dirección especifica y dependerá de la luz externa si es una zona de brillo o una zona de opacidad.

-¿Cuánta y qué tipo de pintura utilizas?

-En un principio llegué a hacer una pintura solo con óleo, estamos hablando de 10 tarros de 650 ml., que generaba un gasto importante de plata y menos posibilidades en cuanto a las texturas. Sin embargo decidí probar con el pigmento, donde una tela de 120 por 140 centímetros necesita, aproximadamente, ocho kilos de pigmento, por ende cuatro litros de aceite de linaza, sin mencionar el barniz para intensificar el brillo o, en su minuto, el talco para la opacidad. Es de esta manera como, a partir de un estudio para entender las texturas y formas, se fue creando la pintura. Al mismo tiempo comencé a entender que, según la herramienta que utilizo para pintar, se genera una forma específica o que según la dirección, por ejemplo del brochazo, se crea un brillo u opacidad en el negro. También entendí que, según cuanto aceite de linaza y pigmento mezcle, se va a generar una materialidad particular, como la aguada, la materia espesa, la materia grumosa, etcétera. Es importante mencionar que quien hace realmente la pintura es la luz externa. Yo me guío por ella. En ese brochazo, quien hará que brille o que simplemente se vea, será la luz.

-Con tanta materia en la tela, ¿cómo resuelves aspectos como el secado, el derrame, etcétera?

-No los resuelvo, si no que lo veo como aspectos técnicos que son parte de lo que significa la materia: el no tocar y la delicadeza que requiere la obra. Sin embargo, hay aspectos importantes relacionados con la materia que sí fueron un problema en su minuto, como el peso. Cada pintura pesa aproximadamente nueve kilos, por lo que la tela comenzó a aflojarse o hundirse, es así como tuve que replantearme el soporte y solucionarlo.

-¿Crees que es factible que cualquier espectador atento logre descifrar el enigma que propone tu obra?

-La obra propone a partir de su materialidad, siendo cada una de sus características un indicio, no para descifrar, sino para evocar.

-Al tratarse de un recuerdo infantil y una imagen que requiere ser censurada, ¿que sensación te deja la obra una vez terminada.

-Por ciertas inquietudes propias del proceso surgen nuevas preguntas, por lo que nunca realmente se termina, es decir que puedo seguir experimentando y estudiando, de eso se trata.

Coordenadas

Qué: Gran clausura de “Lusbérrido”, exposición de estreno del colectivo Crudo, integrado por jóvenes egresados de la Universidad Finis Terrae.

Exponen: Camila Baeza, Samuel Domínguez, Paula Izquierdo, Isidora Kauak, Paz Sandoval y Edita Vásquez.

Cuándo: Miércoles 12 de septiembre, a las 20.30 horas.

Dónde: Centro Experimental Perrera Arte, Parque de los Reyes s/n, Avenida Balmaceda, entre Bulnes y Cueto.

Informaciones: 22-682 10 92

Entrada liberada. Estacionamiento gratuito.



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