Paola Vásquez: “El grabado está vigente en los jóvenes y la cultura antisistémica”

Por H. Muñoz / A. Becerro

Tal como se puede apreciar en las galerías de imágenes que acompañan esta entrevista, la artista porteña Paola Vásquez coexiste con osamentas, hojas secas, perros en variada actitud y aves vivas, muertas o enfermas que llegan pulcras al papel, como si se tratase de informes tanatológicos o cuadernos de viaje de exploradores en ultramar. “En mi trabajo la narrativa es austera” dice en este diálogo la grabadora invitada a la muestra “Matta en la Perrera”, quien, aprisionada en la conversación por las interrogantes sobre la vigencia de su oficio, habla con pasión del arte que descubrió en la infancia a través ilustraciones, mapas antiguos o cartografías renacentistas con animales y seres fabulosos.

-De todas las técnicas que has conocido y trabajado en el grabado, ¿cuál te ha resultado más difícil de abordar?

-He trabajado muchas técnicas, como la calcografía, que son las técnicas de grabado en hueco sobre matrices de metal; el grabado en relieve; la xilografía o grabado en madera; la litografía o “grabado” en piedra, etcétera. En todas ellas hay un mayor o menor grado de dificultad. Generalmente es complejo, ya que el grabado en sí es difícil, laborioso, de procesos muy lentos. Tiene muchas etapas antes de obtener el resultado final, el resultado esperado.

-¿Cuándo descubriste el arte del grabado y qué te cautivó de él?

-Desde pequeña tuve esa facilidad del dibujo, lo gráfico, especialmente en el retrato de animales y la naturaleza, mi otro gran afecto. Descubrí el grabado aún mucho antes de saber lo que era el grabado; de niña quedaba fascinada ante las ilustraciones astrológicas y del zodíaco, mapas antiguos, cartografías renacentistas con sus animales y seres fabulosos, ilustraciones naturalistas, imágenes medievales. Más adelante comprendería que se trataba de estampas de grabado en metal, o xilografías de época; me encantaba con esas imágenes. De más grande me cautivó el proceso en sí, la acción de tallar un dibujo en la madera y poder estamparlo tantas veces como quería. Al conocer el grabado propiamente tal, me atrapó definitivamente por las infinitas posibilidades que otorga la técnica, el traspaso de la imagen, la idea de original múltiple, la cualidad visual que otorga la impresión, la textura, que no es la misma de una imagen pintada o dibujada directamente. La posibilidad que da este medio para la construcción de obra es enorme.

-En tu producción hay un respeto estricto al modelo. Incluso en aquellas obras más expresivas se observa una traducción casi objetiva de lo representado. ¿Has tratado alguna vez de construir escenas o de incursionar en el relato aprovechando este manejo de la técnica?

-No necesariamente un relato se representa a través de una técnica que entregue imágenes más objetivas o realistas. Toda obra puede tener relato, puede ser un relato interno, más profundo. Particularmente en mi trabajo la narrativa es más austera; el que no haya una puesta en escena o una historia visualmente narrada, no significa que no exista un relato subyacente. Detrás de esa presunta objetividad en mi trabajo, en el cuerpo de obra, te das cuenta que hay una reflexión en torno a la existencia, al carácter precario y frágil de la vida, la permanencia y desaparición, el tema de la muerte.

-En sus inicios, el grabado fue una forma serial para democratizar el arte y sacarlo de los salones de la aristocracia, tal como ocurrió mucho después en Chile con la lira popular. ¿Por qué crees que el grabado perdió ese arraigo? ¿Fue solo por cuestiones tecnológicas?

-En las primeras etapas de su desarrollo el grabado no era un medio artístico propiamente tal, sino un método de reproducción de ilustraciones. En el caso de la lira popular el grabado o específicamente la xilografía, no surge como arte en sí mismo, sino como la ilustración de un verso escrito en décimas que narraba acontecimientos cotidianos de aquella época. Muchas veces eran los mismos poetas populares quienes hacían las xilografías, pero en su mayoría eran autores anónimos. Como medio tecnológico en el ámbito de la comunicación, el grabado fue quedando atrás ante métodos de impresión más avanzados, convirtiéndose así en una disciplina dedicada a la creación artística. El grabado y específicamente la xilografía hoy en día está tomando gran vigencia en un sector de jóvenes, en la cultura popular o antisistémica, en la cultura de la calle. En ese sentido el grabado no ha desaparecido.

-En la actual dictadura de la imagen el grabado es un arte muy poco conocido y, a la vez, poco valorado. ¿A qué atribuyes eso?

-No sé si poco conocido, pero sí poco valorado en cuanto a que no es de conocimiento común todo el proceso que hay detrás de la imagen final. Todo lo complejo y laborioso que es la producción de un grabado, los procesos por los cuales debe pasar una matriz antes del resultado final, la estampa. Y poco valorado en términos monetarios y del mercado local, donde evidentemente un grabado está lejos de alcanzar el precio que debiera. Respecto a su difusión, sin embargo, el grabado actualmente goza de gran popularidad. Hoy más que nunca hay una gran proliferación de talleres, crece la cantidad de cursos, hay mucho más acceso a herramientas y materiales. Cuando yo comencé en el grabado era muy difícil conseguir los materiales necesarios, y para qué decir el tórculo o prensa. Entonces fabricaba mis propias herramientas y barnices o adecuaba materiales para usar como matriz: hoy todo eso lo puedes conseguir en las tiendas del rubro. También hay una creciente cantidad de jóvenes que incursionan en la xilografía, muy frecuente de ver en las ferias gráficas que se realizan. Por lo tanto el grabado, y específicamente el grabado en madera, pese a ser una disciplina con una tecnología de hace siglos, está muy vigente.

-Maestros como Goya, Velázquez, Rembrandt, William Blake, entre muchos otros, probaron la técnica del grabado con un alto rigor en el oficio e, incluso, algunos lo hicieron clandestinamente como si se tratase de alquimia o magia. Gracias a ellos y sus conocimientos conocemos un arte ligado a lo oscuro y lo más poético. ¿Puede estar ahí el secreto de esta disciplina?

-La obra de los grandes maestros, con esas cualidades de oscuro y poético, responde a la mirada del artista en su época, a las preguntas que el artista hace en el contexto histórico de la época que le toca vivir, en su tiempo, ligado a la imprenta. Cabe preguntarse ¿cuál es el papel del grabado hoy? Sin duda el grabado tiene algo de magia y mucho de alquimia, y eso está muy presente en el arte actual.

-¿Qué le recomendarías a alguien que desea iniciarse en el grabado?

-Estoy segura que a todo principiante de grabado le será alucinante adentrarse en las diferentes técnicas y sus resultados. Lo ideal es que lo haga desde la mirada del arte. El grabado es una disciplina artística, por lo tanto, lo que finalmente importa es la creación.



X