Pamela Lagos: “El butoh me atrapó”

Por Héctor Muñoz / fotografías: archivos Perrera Arte y Pamela Lagos

“Mi impresión es que, desde 2005 a la fecha, ha habido un continuo auge del butoh en Chile. Y no ha venido tan solo uno, sino varios maestros japoneses y de otros países”, señala la profesora de danzas Pamela Lagos, quien, los días viernes 27, sábado 28 y domingo 29 de este mes de junio, realizará el seminario intensivo “Del lenguaje butoh hacia la performance” en Perrera Arte. Será un workshop con resultado de obra, ya que en la jornada de cierre los asistentes presentarán sus ejercicios individuales en una exhibición que será abierta al público.

-¿Qué te sedujo del butoh?

-Conocí el butoh en quinto año de la carrera de danza en la Universidad Arcis de la mano de Carla Lobos como profesora en 2004. Lo que más me atrajo de este lenguaje fue la expresión del rostro. Al vivenciarlo clase a clase, sentía que toda mi vida había bailado del cuello hacia abajo y, conociendo el butoh, involucré las emociones del cuerpo hacia expresiones faciales que nacían desde lo más profundo de mi ser. Aprendí a abrir los chakras del cuerpo en una visión holística y sanadora. Eso me ayudó evidentemente a crecer en la interpretación en el arte de la danza y butoh. Desde ahí, el butoh me atrapó y no lo solté más como un verdadero compañero del arte.

-¿Cuáles son a tu juicio los hitos más importantes del desarrollo del butoh en Chile? 

-Creo que cada uno de los que hacemos butoh en Chile, los butokas (bailarines o intérpretes butoh) contribuimos con nuestro granito de arena en este lenguaje poco conocido y más bien under. Pero, específicamente, siento que lo que hacía Arcis entre 1995 y los 2000 y tantos, de tener a Carla Lobos como profesora en la carrera de actuación, contribuía a la difusión del butoh. Como es un lenguaje de origen japonés, los butokas siempre van a querer tomar el butoh desde primera fuente, con discípulos de Kazuo Ohno o Tatsumi Hijikata. Lamentablemente, ambos han fallecido. Pero quienes trabajaron con ellos comparten sus conocimientos por el mundo. Por eso, en mi búsqueda, asistí a tomar clases en Concepción porque Minako Seki daría un taller durante una semana. Luego estuve en Talca con Atsushi Takenouchi y, en Santiago, con Makiko Tominaga y Tetsuro Fukuhara. Y en otros países también, como en Buenos Aires, con Tadashi Endo.

-Tú también escribías sobre el tema.

-Sí, durante harto tiempo hice críticas de artes escénicas y fui parte del Círculo de Críticos de Arte de Chile. En este aspecto, creo que contribuí para el butoh, escribiendo sobre las obras de Carla Lobos, Ko Murobushi y Natalia Cuellar, quien fue premiada por el Círculo de Críticos con su obra “Xibalbá”. También escribí artículos en la revista Tiempo de Danza, en los que destaqué a la misma Natalia Cuellar y Andrés Gutiérrez.

-¿Qué es lo más complejo en la práctica del butoh?

-Al principio, cuando estaba en el Arcis, creía que iba a ser el caminar en invertida por toda la sala, porque era eso lo que veía hacer a Carla Lobos, entrenando en los patios con sus alumnos de actuación. Después comprendí que el butoh iba por otra línea de la expresión. Que, si bien el entrenamiento psicofísico era importante, traspasar el umbral del cansancio y reconocer ahí otros estados corporales y emocionales hacía despertar nuevas sensaciones y descubrimientos para la búsqueda personal de lenguaje, como también asombrarse de las posibilidades del propio cuerpo. Rescato los entrenamientos de las clases con mis maestros japoneses Minako Seki, Makiko Tominaga, Atsushi Takenouchi y Tetsuro Fukuhara, en los cuales, cada uno en su propia búsqueda o “técnica” del butoh, tiene su “cosa interesante para practicar e investigar”, que va desde lo más simple a lo más complejo. Hay que vivenciar totalmente y ejecutar no tan solo en esas clases, sino también sirven para llevarlas a cabo en una investigación coreográfica y permearlas en el lenguaje corporal. En la danza por lo general hablamos de técnicas: técnica académica, graham, moderna, contemporánea, release, etcétera. En butoh cuesta especificarlo o clasificarlo como técnica, porque en japón se le dice butoh y no se le clasifica como danza o teatro. Para los maestros japoneses esas son clasificaciones occidentales. Por eso yo he querido expresarlo como lenguaje butoh, siguiendo aún mis pensamientos occidentales que vienen de la danza, pero respetando la visión japonesa.

-Estudiaste performance con Francisco Copello. ¿Qué aprendiste de él?

-Tuve clases durante un semestre con Copello en Arcis, en 2004. Estuvimos preparando todo ese semestre su obra “Performance para locos”, en la que los protagonistas eran él y Vicky Larraín, mientras el grupo curso de quinto año de danza generaba performances que transitaban por esta obra. Yo estaba en un grupo de pelucas rubias de barbies que entraban con vestidos cortos a la fiesta performática con unos tremendos tacos a bailar contemporáneo. Aprendí de la performance in situ y el valor de la improvisación. De Francisco Copello agradezco haber tenido el honor de conversar y conocerlo como persona de gran valor humano. Los días que nos hacía clases, él después tomaba el Metro y la mayoría de las veces nos fuimos conversando por hartas estaciones, mientras él me hablaba de su vida. Ahí conocí su temple como artista, ese afán necio y obstinado de luchar contra todo lo que te rodea y que no te impide hacer arte en las épocas más difíciles. Eso de seguir expresándote en otros países y querer con ansias volver a Chile para seguir como un loco haciendo arte sin que nadie te calle.

-¿Cuál es la clave en la transición del butoh a la performance o viceversa?

-Para mí el butoh es un lenguaje escénico y la performance es una intencionalidad artística. Primero debo tener el lenguaje y después expresarlo en una intención, donde es clave el cuerpo activo y la percepción acuciosa de todos los sentidos para estar en el aquí y ahora in situ. No lo veo en viceversa porque es como si yo quisiera hacer un poema, primero debo saber escribir y elegir un estilo, por decirlo de alguna forma, para luego expresarlo en un papel y que se torne interesante para quien lo lee.

-Has hecho trabajos de colaboración con varios otros artistas de butoh. ¿Con cuál de ellos lograste mayor correspondencia?

-Inmediatamente después del Arcis, fui a tomar clases de butoh con Lobsang Palacios, quien era ayudante de Carla Lobos. Fui parte de su compañía desde los inicios y por muchos años. Él fue mi gran maestro butoh y lo que más rescato fue llevar butoh de manera autogestionada a todos los lugares y rincones del país. Sus obras hacen una crítica del Chile que vivimos y el público, al verlo como un arte vinculado a la danza teatro, lo entiende perfectamente y se refleja en su sentir. Después conocí a Sonja Heller, una maestra alemana de butoh, que llega con Lobsang después de un viaje por Europa. Con ella tomé clases e, instantáneamente, nos hicimos amigas y pasábamos mucho tiempo conversando y recorriendo museos y teatros de Santiago y Valparaíso. El enganche con Sonja fue Atsushi Takenouchi como maestro en común y el interés de Sonja por conocer culturalmente Chile. Luego ella viene al año siguiente, después de dar clases de butoh en Brasil, y creamos en conjunto la obra “Campo de flores”, que habla sobre los campos de concentración en Alemania. Hay un paralelo entre Hitler y Pinochet como genocidas por ser ella alemana y yo chilena, y las flores se refieren a las mujeres torturadas y discriminadas en su arte. Es una reflexión sobre las historias políticas de nuestros países.

-También te presentante en Cuba.

-Claro, pude conocer más a fondo el arte butoh de Tetsuro Fukuhara, quien dio unas clases en Santiago y luego fuimos a Cuba, al festival de danza Paisajes Urbanos, donde mostramos su obra “Butoh Space Dance” en el Museo de La Habana. Su trabajo era muy interesante para mí por su tubo de tela aérea, que hacía un nexo con el útero materno desde donde venimos y el camino que transitamos. El público y los artistas nos miraban como bichos raros, a Tetsuro por sus atuendos largos oscuros y pelucas de pelo largo y a mí por bailar butoh en extrema lentitud y hacer caras raras. Fue algo muy bizarro para el estilo tropical de Cuba, pero sin dejar de ser interesante para mí en mis propias investigaciones sobre mostrar butoh en cualquier lugar del mundo.

Coordenadas

Qué: Seminario intensivo “Del lenguaje butoh hacia la performance”, impartido por la profesora de danzas Pamela Lagos y su asistente Romina Rojas, bailarina de danza teatro

Dónde: Nave principal Pablo de Rokha de espacio Perrera Arte, Parque de los Reyes s/n, Avenida Balmaceda entre Bulnes y Cueto

Cuándo: Viernes 27 de junio, de 19 a 22 horas; sábado 28, de 11 a 17 horas, y domingo 29, de 11 a 21 horas.

Inscripciones: WhatsApp +56 9 35492672

Actividad formativa. Estacionamiento interior liberado.