País Violento presenta en la Perrera un tema inspirado en Gabriela Mistral, la niña ladrona

“Niña ladrona”, tema que es parte de “Tagadá”, el primer disco producido en 2016 por País Violento, el proyecto de rock electroacústico liderado por los hermanos Diego y Damián Noguera, está inspirado en un momento doloroso de la infancia de Gabriela Mistral ocurrido en 1900, cuando, con 11 años de edad, la poetisa y luego Premio Nobel de Literatura 1945, ingresa a la Escuela Superior de Niñas de Vicuña para terminar sus estudios preparatorios.

Pese al aprecio de sus profesoras, la pequeña Lucila Godoy y Alcayaga no es bien recibida por sus compañeras, sufre maltrato y hasta es acusada injustamente de robar el papel que le habían encargado repartir al resto de su curso. La propia escritora recordaría más tarde este traumático episodio, recogido así en el libro “Poesía y prosa”, compilado por Jaime Quezada (1993).

“La directora de la escuela (Adelaida Olivares) era mi madrina y tenía una reputación de santa. Estaba casi ciega y por ello me hacía que yo la acompañara al colegio, para no tropezar en la calle. Mi madrina me había puesto para que yo repartiera el papel a las demás alumnas. Yo era tímida y las otras muchachas, audaces, y con un manotón me quitaban siempre más cuadernillos. Resultado, el papel se acabó antes de la mitad del año. Cuando esto ocurrió, me acusaron a mí de habérmelo robado. La directora sabía que mi hermana era profesora y me daba todo el papel que yo quería. ¿Para qué iba yo, entonces, a robarme el papel? Sin embargo, fui acusada de ladrona. Yo, que era una niña puro oídos y sin conversación, no dije nada. Las otras muchachas me esperaban con los delantales llenos de piedras, que lanzaban contra mí. Aquellos hechos nunca pudieron borrarse de mi mente. Después me quedé un tiempo de vaga en la casa. Me pasaba las horas en el puerto con los árboles, que eran mis amigos”, escribió Gabriela Mistral.

Muchos de los sonidos de País Violento son el resultado de trabajar con recursos digitales e instrumentos análogos como las cuerdas de un piano, por ejemplo, y transformar esos sonidos en otra cosa. Dentro del proceso creativo, a los hermanos Noguera y sus músicos les interesa convertir instrumentos análogos en algo que nunca podrían hacer por sí mismos hasta el punto en que se vuelvan casi irreconocibles.

Fotografía fija: Camila Sánchez Andueza y Gonzalo Donoso



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