Orquesta Filarmónica Juvenil Infantil el Quisco
Una producción con voluntad y sentido de identidad.
Nuestros 31 años de trayectoria vuelven a brotar en junio de cada año
Dicen que esta curatoria en los últimos tres años, es una de las producciones que refleja el espíritu social y vanguardista de Perrera Arte en todo su ancho. Otros dicen que es la producción al tributo Roberto Bolaño y los infrarrealista para el día de los muertos. Una producción impecable junto a la gestión de Gonzalo León desde Buenos Aires Argentina y Rafael Toriz desde el DF México.
Bueno sea cada uno con sus elecciones en tanto a nosotros todas nos parecen notables, diversas e integradoras. Desde 1995 hemos sostenido la experimentación, y el ejercicio o de obra compartida con las distintas diciplinas del arte y esto ocurre porque el espacio, su agenda sus posibilidades no están sujetas a camisas de fuerza. se prestan idóneamente para esta expresiones juntas o separadas. Nuestros 31 años de trayectoria vuelven a brotar en junio de cada año, casi como el parrokiano del pueblo de Fresia que antes de ir a misa pasa por el sórdido boliche por sus copitas de vino o cañita de tinto. Y asi medio tumbado ve y habla mejor con señor Jesucristo
La reciente presentación de la Orquesta Filarmónica Juvenil Infantil del Litoral Central en Perrera Arte no fue únicamente un concierto: fue la confirmación de una forma de entender la cultura como un territorio de encuentro, de riesgo y de construcción colectiva. Desde hace tres años, la curatoría de Perrera Arte ha insistido en abrir espacios donde la excelencia artística dialogue con la comunidad sin perder profundidad ni libertad. No se trata solo de programar actividades, sino de producir las condiciones para que una experiencia estética ocurra, allí donde el arte todavía puede transformar la percepción del mundo. Quizás no sea casual que este concierto reuniera a jóvenes provenientes del Litoral Central, ese territorio donde el océano ha alimentado la imaginación de tantas voces esenciales de la poesía chilena, desde Pablo Neruda hasta Nicanor Parra, y de creadoras contemporáneas como Carmen Berenguer.
En tiempos en que numerosos espacios culturales disponen de recursos destinados principalmente a sostener una programación permanente, Perrera Arte ha elegido un camino más complejo: producir. Producir sus propias obras, producir las de otros, construir alianzas, movilizar equipos, convocar artistas, formar públicos y asumir que cada proyecto nace desde el trabajo compartido antes que desde la comodidad institucional. La producción, entendida como un acto creativo, es también una posición ética. Es la convicción de que la cultura no se administra únicamente: se imagina, se fabrica y se defiende. Esa persistencia es la que ha convertido a Perrera Arte en un espacio donde cada concierto, cada exposición y cada encuentro forman parte de una misma obra colectiva que sigue creciendo junto a su comunidad.
Por cierto, no resulta nada de fácil y fluido trabajar con los protocolos y burocracia de la institucionalidad, en este caso la Municipalidad del Quisco y La municipalidad de Santiago, hubo voluntad y trabajo por ello superamos la atrofia y lo logramos. ¡Fue genial!
Pablo Asenjo
Crítico, teórico de las artes.