Máximo Peña Vera: “El material trae consigo un paisaje y la forma de trabajarlo”

Por Héctor Muñoz / fotografías: Guillermo Bianchi

Como es casi habitual, la exposición comenzó a las 20 horas, pero en realidad partió antes, a las 11 de la mañana, cuando la comisión del examen de título de Máximo Peña Vera -integrada por los docentes de la Facultad de Artes de la Uniacc Antonia Teillery, Alicia Villarreal Mesa y Nicolás Orellana- evaluó con la mejor nota la obra principal de la muestra “La germinación del ob-jeto”, denominada “Habitáculos” y compuesta por 200 cuidadas piezas, que por estos días ocupa la nave central de Perrera Arte, donde el escultor de Pichi Pelluco, Puerto Montt, trabajó durante un año en calidad de artista residente.

Ramas de árboles, huesos de pescado y restos de embarcaciones de madera son algunos de los materiales trabajados por este escultor de orilla, por este recolector que utiliza diferentes técnicas, como cestería, curtiembre en cuero vegetal, cerámica y carpintería de ribera tradicional, con las que construye diversas series, que llevan títulos como “El silabario de tus huesos”, “Autómatas” o “Floración ósea”.

“Algunas de estas piezas, a modo de ensamble y desmarcadas de su temporalidad, son el reflejo de la eternidad, o más bien la promesa de tal idea, puesto que al menos para mí todo sigue vivo en su forma elemental. Gran parte de esos relatos visuales son restos encontrados en el vaivén del mar”, dice Máximo Peña.

-El mar de tu tierra natal.

-Sí, caleta Pichi Pelluco es un escenario en que recolectar es en sí un acto ceremonial en el que el asombro de redescubrir revela la distancia que nos une con aquellas vidas silenciosas, vegetativas o ya vividas. En la promesa del objeto artístico, lo encontrado es entonces la posibilidad de comunicar su esencia desde sus resistencias, porque lo elemental de la materia es la idea de morada o primera casa. Digo esto porque aquella asociación alude a que la casa no se defiende, solo resiste las fuertes lluvias, las oleadas de calor, tormentas, etcétera. Somos de alguna manera un acto reiterativo de estar.

-En la tesis que defendiste indicas que te interesa interpelar los actuales cánones de producción industrial. ¿Por qué?

-Porque hoy se vive en una desmaterialización de lo palpable. La importancia de lo tangible, visible y vidente es separado por el desarrollo de la inmediatez y el fomento de la mentalidad doméstica. Y esta a su vez alimenta la inconciencia del sistema actual extractivista y lineal que no alienta en cada ser la búsqueda de su auténtica muerte, su auténtico estar y su trascender. El fruto de la vida es colaboración, un beneficio mutuo para el existir. La naturaleza cíclica de lo que nos habita y habitamos es entonces lo que está en riesgo producto de esta desconexión con el afuera. Es el tacto, el sentido, el que contacta el estar en el mundo, la idea y la acción de la corporalidad, que quiebra el ocular-centrismo. Se ha perdido el valor de lo viviente, el valor de ser lugar, de ser lo que se toca y nos remece en el interior.

-Curtiembre y cestería están entre los oficios artesanales que rescatas.

-Claro, en la poética de los materiales encuentro la resistencia de sus cualidades. El encanto de poder dialogar por medio del quehacer artístico, con alcances operativos del artesano: arte/sano, arte/oficio y las artes aplicadas. El material nos comunica cuáles son los paisajes que habita, y también su manera de cómo trabajarlos. Me gusta la idea de creer que a través de las materialidades puedo apreciar lo que guardan aquellos lugares, compartir sus memorias con mis memorias y conectar con lugares que se espacian.

-En la memoria hablas de escultura expandida.

-Ahí sostengo que hay una borradura de los límites desde lo interdisciplinario y las materialidades. Una redefinición, en la cual es un no paisaje, como también una no arquitectura. Un campo cuaternario del cual se refleja el opuesto y, por ende, genera una apertura. Así la escultura es lo que está en frente de un edificio y no es un edificio, como también lo que está en el paisaje y no es paisaje. Más bien, un lugar que localiza lugares.

-Pareciera que hay muchos recuerdos de la mueblería El Álamo de tu padre y de tus tempranos recorridos como recolector de orilla.

-La mueblería me remite a la niñez, donde pude observar cómo se fabrican los muebles, comprender la relación con la materia prima, principalmente, accesorios, pinturas, entre otros. Además, la cercanía con la caleta Pichi Pelluco me permitía constantemente empaparme del paisaje y, principalmente, observar la marea baja, la alta marea y todo lo que este ciclo dejaba en la orilla: restos de madera de embarcaciones, huesos de pescado, ramas de árboles, conchillas de moluscos y piedras de colores.

-Curiosamente, en ese entorno nace la idea de que el paisaje es una proyección mental y que, con la construcción de espacios, se construyen pensamientos.

-Es más que nada la apertura de lo que no se conoce y que, inconscientemente, nos invita a imaginar y curiosear para entender qué es lo que está enfrente, puesto que siempre existe de algún modo la referencia a lo que puede ser algo. Obviamente apelando al universo subjetivo de quien mire lo que no conoce, porque el paisaje es una fracción de territorio encapsulado en la memoria. Parte de la reflexión de la obra “Habitáculos” se adhiere en un dialogo a otras imágenes, que construyen cuerpos, un horizonte, un paisaje. Pensado como un proceso de cruces y desbordes, ya que el imaginario de algún modo descansa en los oficios, ya sea materialmente, simbólicamente o a modo de metáfora. Como dije antes, el material trae consigo un paisaje y una forma de cómo trabajarlo. Así los objetos encontrados o artefactos son de alguna manera lugares que contienen otros lugares que, en la imaginación y contemplación, se espacian.

-¿Qué significó Perrera Arte en tu proceso formativo?

-Significa la resistencia de las causales físicas en la concreción de la obra. Poder desenvolver toda mi imaginería a gran escala, desde lo instalativo y desde el plano de la experimentación y recolección en un espacio de acumulación y especulación, que es en cierta medida el taller de un artista. Materializar el sueño y el discurso de los invisibles, resilientes y olvidados. Pues, ¿qué hay después del olvido?

Coordenadas

Qué: “La germinación del ob-jeto”, muestra del escultor Máximo Peña Vera

Cuándo: La exposición permanecerá abierta hasta el jueves 7 de diciembre, de martes a sábado, de 17 a 21 horas

Dónde: Centro Experimental Perrera Arte, Parque de los Reyes s/n, Avenida Balmaceda entre Bulnes y Cueto, nuevo barrio Balmaceda

Entrada liberada. Estacionamiento interior gratuito.