Las molestas zapatillas y dibujos de Badiucao, el denominado Banksy chino

Por JOSEFINA MÁRQUEZ

“Para nosotros el arte y la libertad de expresión son una mezcla esencial”. La frase corresponde a la alcaldesa adjunta de la ciudad italiana de Brescia, Laura Castelletti, quien respondió así al requerimiento de la República Popular China, la cual, a través de su embajada en la península, pidió que se cancelara la exposición del artista disidente Badiucao, que está programada entre el 13 de noviembre de 2021 y el 13 de febrero de 2022 en el Museo di Santa Giulia.

La solicitud se conoció luego que el diario local Il Goirnale di Brescia publicara la carta dirigida por los diplomáticos chinos a la alcaldía de esta localidad cuestionando la inclusión de Badiucao en el programa que dará inicio al Festival de la Paz, que por cuarta vez se realiza en Brescia y que tiene el patrocinio del Parlamento Europeo y de Amnesty International.

“Estas obras están llenas de mentiras antichinas, distorsionan los hechos y difunden información falsa que engaña al público italiano y pone en peligro las relaciones de amistad entre China e Italia”, dice la misiva, que expresa su “profundo descontento” por la invitación a Badiucao y solicita al ayuntamiento “que actúe rápidamente para cancelar la exposición”.

Badiucao es un artista visual disidente que, al igual como ocurrió en su momento con Ai Weiwei, tuvo que salir de China e instaló su centro de trabajo en Australia, desde donde sigue colaborando con diversas publicaciones impresas y virtuales críticas al régimen. “Soy un creador perseguido”, ha señalado el propio expositor.

IMÁGENES: Fondazione Brescia Musei y archivo Badiucao

La exhibición, comisariada por Elettra Stamboulis, se titula “China no está cerca. Badiucao, obras de un artista disidente” e incluye trabajos conocidos del ilustrador junto a obras más recientes relativas a la censura impuesta por las autoridades chinas a las informaciones relativas al origen del Covid-19, la asimilación cultural forzada de los uigures en los llamados campos de reeducación y las protestas a favor de la democracia en Hong Kong. Es decir, temas sensibles en el gigante asiático.

Badiucao se inició en la ilustración en 2007 cuando, siendo todavía un estudiante de derecho en la universidad de Shanghai, derivó al arte y la protesta impactado por el documental “The Gate of Heavenly Peace”, una película clandestina de Carma Hinton y Richard Gordon sobre la masacre de la plaza de Tiananmen, ocurrida en 1989.

“A menudo conocido como el Banksy chino, Badiucao desarrolla una firme decisión de pronunciarse en primera línea contra cualquier forma de control ideológico y moral ejercido por el poder político, a favor de la transmisión de una memoria histórica no plagiada. Su compromiso político se concreta, de hecho, en la creación de campañas participativas, vallas publicitarias en lugares públicos, ilustraciones y actividades online, muchas veces construidas con un lenguaje visual que evoca irónicamente el espíritu pop de la propaganda comunista, trazando su estilo gráfico, colores y tonalidades”, escribe en la presentación la curadora de la muestra en Italia.

Esta no es la primera vez que China se incomoda por una exposición en Europa, ya que hace poco, en octubre de 2020, el Museo de Historia de Nantes, en Francia, tuvo que suspender una exhibición que estaba a dedicada a conocer la vida y conquistas de Gengis Kan (1162-1227), ya que las autoridades chinas, que en un comienzo habían patrocinado la iniciativa, pidieron eliminar expresiones como “imperio mongol” e incluso el nombre de “Gengis Kan”, que era precisamente el tema a tratar.

Badiucao es un grillo en la oreja y, curiosamente, en esta última semana también ha estado en la polémica tras una nueva cancelación de las emisiones de la NBA en China, debido principalmente al riesgo de filtración de mensajes de protesta durante los partidos, como el realizado este miércoles 20 de octubre por el pívot turco musulmán de los Boston Celtics Enes Kanter, quien, además de cuestionar al presidente Xi Jinping, acusándolo de “dictador” por “privar a los ciudadanos tibetanos de su cultura”, ese día se presentó en el Madison Square Garden con unas zapatillas en las que se podía leer “Tíbet libre”. Ese calzado deportivo fue diseñado precisamente por Badiucao.

Pero los televidentes chinos no pudieron ver el partido y las zapatillas de Kanter. La censura preventiva funcionó en este caso, aunque a un elevado costo, ya que desde hace ocho meses la NBA está prácticamente cancelada, pese a que China posee de los derechos de transmisión de este torneo por cinco temporadas, los que obtuvo a un costo de 1.500 millones de dólares. Debido al férreo control informativo, la inversión no ha podido ser recuperada como se esperaba en un país donde esta liga profesional de básquetbol se volvió altamente popular tras el paso por ella del astro local Yao Ming.

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