«La mujer de los perros», de Teatro El Padre, cerró su temporada 2019 en la Perrera

Se despidió del Centro Experimental Perrera Arte la estremecedora obra “La mujer de los perros”, trabajo en que la compañía independiente El Padre aborda la historia de Ingrid Olderock Bernhard, la oficial de Carabineros que más poder tuvo en los servicios de seguridad de la dictadura de Augusto Pinochet.

“En esta nueva temporada se puso énfasis en los tránsitos emotivos que tiene Ingrid Olderock, para que la forma de este monstruo no quede en un arquetipo la maldad femenina”, señala Eduardo Vega Pino, el director y creador de la dramaturgia de esta obra, que se presentó por primera vez en público hace un año, precisamente en el espacio Perrera Arte, y que -luego de “#8800 Jardín del edén”, que abordaba la historia de Jorgelino Vergara, el Mocito- corresponde a la segunda parte de una “Trilogía del horror” con personajes que marcaron los años más violentos de la represión política y social en Chile.

-Eduardo, ¿qué énfasis distintos tuvo este nuevo montaje de la obra?

-Al ser esta nuestra tercera temporada y tener a una nueva actriz (Karla Güettner) interpretando el rol Ingrid Olderock se generan cambios en la perspectiva actoral de abordar el rol. La estructura de la obra es la misma que estrenamos la primera vez, pero revisitar el material permite profundizar y retroalimentar el trabajo en función de lo que sucede con el discurso y como se enfrenta éste con los espectadores, por qué se vuelve necesario hablar de estos temas y personajes que para muchos están en el olvido. Es interesante como se articula emotivamente, desde lo actoral, el rol de Ingrid Olderock, puesto que los cambios emotivos entre un cuadro y otro son abruptos.

-¿Qué significó el cambio de protagonista debido a la maternidad de la actriz original, Paula Jiménez?

-Significó que en poco tiempo Karla Güettner tuvo que interiorizar y encarnar a esta mujer. Fue un proceso atendiendo a la estructura que ya estaba desarrollada, pero el rol lo asume un cuerpo distinto, que posee una poética actoral propia. Trabajar con cada actor es entender también desde dónde construye y se enfrenta creativamente al rol. Karla es una actriz que necesita tener un constructo de carácter más sicológico a la hora de abordar el personaje y es por lo mismo que ponemos énfasis en los tránsitos emotivos que tiene Ingrid Olderock, para que la forma de este monstruo no quede en un arquetipo de la maldad femenina.

Imagen principal y galerías fotográficas: Lorenzo Mella

Ingrid Olderock era una oficial de origen germano experta en tiro, artes marciales y paracaidismo que, cuando se creó la Dirección de Inteligencia Nacional inmediatamente después golpe de Estado de 1973, fue la encargada de diseñar y montar la primera escuela de instrucción femenina de este organismo, en el cual se formaron más de 70 jóvenes agentes provenientes de las diversas ramas de las fuerzas armadas y de orden, aunque su papel más recordado era su implacable presencia en los cuarteles clandestinos de la DINA, en particular en la llamada Venda Sexy, donde, según diversos testimonios de los detenidos que sobrevivieron, participaba en las crueles sesiones de tortura junto a su perro pastor alemán Volodia, adiestrado para abusar sexualmente de sus víctimas.

La agente nunca fue juzgada por los delitos en que participó y su figura apareció en la escena pública el 15 de julio de 1981, cuando sufrió un atentado en las cercanías de su domicilio, en la comuna de Ñuñoa, del cual logró salvar con vida, aunque, durante dos décadas, hasta la fecha de su muerte en 2001, permaneció con una bala alojada en su cabeza.

-¿En qué etapa se encuentra la tercera parte de esta trilogía?

-Las dos primeras obras están estrechamente relacionadas con hechos y personajes que vulneraron los derechos humanos durante la dictadura militar en Chile. Por lo mismo, para la tercera obra, nos encontramos todavía en una primera etapa en la cual estamos profundizando en los datos históricos y testimoniales en relación a ciertas personas de la época que actuaron de un modo macabro, permitiendo y promoviendo una política del terror que terminó con la vida de muchos. Es por lo mismo que la persona aún no está definida y nos preguntamos cuál puede ser, o si necesariamente debe ser abordado desde una voz. Por qué no también desde una situación en un contexto en el que se generó una política de Estado represor y las consecuencias que todo aquello tuvo hasta el día de hoy.

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