Joel Maripil, músico: “Para mí, el pueblo mapuche fue la verdadera cultura civilizada”

Emilia Duclos

Periodista

Emilia Duclos

Periodista, integrante de revista Córtela.

Desde Kechukawin, comunidad cercana a Puerto Domínguez, en la Región de la Araucanía, viajó el músico mapuche Joel Maripil (44) a Santiago para presentarse en la tercera versión de L’Arts en la Perrera Arte. Solo con un kultrún y acompañado del sonido del trompe de Gabriela Miscencio, Maripil interpretó cantos mapuches y recordó las costumbres de su pueblo, intentando generar una dinámica parecida a los cahuines mapuches, reuniones en donde viejos y jóvenes comen, beben, tocan música, cuentan historias y ríen.

-¿Te gustó tocar en la Perrera Arte?

-Nosotros los mapuches, por nuestra historia, no somos tan amantes de los perros porque los trajeron los españoles para matar a nuestro pueblo. En aquellos tiempos, muchos murieron mordidos y perseguidos por perros. El criollo chileno no conoce esa historia ni ese dolor, no lo sabe. Y mientras tocaba yo sentía esa energía, es muy fuerte para mí estar en una perrera. Fue una experiencia distinta porque tocaban más músicos y no tenía todo el tiempo del mundo para hacer lo que quería, entonces tuve que adaptarme a las circunstancias. Talvez yo tengo que acomodarme y aprender de esta situación porque vengo de un mundo de relajo mapuche, en donde uno es más libre y tiene más tiempo que en la ciudad. Además me enfrenté a un público que, de forma involuntaria, vive cometiendo errores por desconocimiento de la cultura mapuche, entonces a lo mejor hasta se aburrieron con mi presentación. Creo que ese mismo público debería haberse juntado antes conmigo para que entendieran mejor en qué consiste mi cultura y qué es lo que iba a presentar.

-Claro, para nosotros en la ciudad las costumbres mapuches son lejanas. Estamos poco conectados con la naturaleza y nuestros antepasados. ¿Qué te pasa cuando viajas a una ciudad grande como Santiago?

-Me enfrento a un mundo y a una sociedad inhumanos, máquinas nomás. Porque es muy diferente, tú le hablas a alguien y te deja hablando solo, no existe nada de respeto, no te pescan, la gente anda chocando y ni se miran. Uno se sube al Metro y es como si fueran un montón de sacos, nadie se habla, nadie se saluda. Son como cadáveres funcionando. La cultura actual siento que se ha puesto más salvaje y violenta, hay desconfianza entre las personas, hay ladroneo, hay malos tratos, hay desprecio y eso nunca pasó en el pueblo mapuche. Por eso, para mí, el pueblo mapuche fue la verdadera cultura civilizada.

-¿Hemos olvidado la sabiduría de los viejos y de nuestros ancestros?

-Sí, y yo le echo la culpa a los libros, porque ahora un niño necesita un libro o internet, y para qué quiere un viejo al lado. En nuestra cultura nunca hubo libros, porque entre más viejos eran los viejos, hablaban en vivo, eran como libros hablantes. Nuestra cultura es muy oral y por eso mis cantos intentan rescatar eso.

Imagen principal: Gonzalo Goya

Joel Maripil y Gabriela Miscencio, retrato de Gonzalo Donoso

Joel Maripil y Gabriela Miscencio, retrato de Gonzalo Donoso

-Me imagino que en las fiestas de tu pueblo se juntan viejos y niños, jóvenes, hombres y mujeres…

-Son entretenidas, cantamos, contamos anécdotas… Esas noches las llamamos cahuín, y son muy distintas a lo que la gente occidental puede pensar. Por eso cuando yo me enfrento a la gente de la ciudad, sé que no entienden nada lo que yo voy a hacer, no saben cómo son nuestras juntas. Es que somos de diferentes contextos. Imagínate: yo vivo al lado de donde nace el sol, en el lago Budi, al norte de Puerto Domínguez. Estoy a los pies del lago y lo veo todos los días al levantarme. Es hermoso.

-Tienes un solo disco, grabado en 2012, que se titula Akun Awkin, en español “la llegada del eco”. ¿Por qué se llama así? 

-Es pensar un poco en la ausencia que hubo durante un tiempo de los cantos mapuches. Y entonces llegó la canción y llegó como el eco. Vuelve a renacer. Este disco lo hice todo yo solo, aunque me ayudaron a pegar las pistas y esas cosas tecnológicas. No he podido hacer más porque no tengo plata, pero tengo muchos temas sueltos inéditos, más de cien.

-¿De qué hablan las canciones?

-De todo lo que contiene la vida. El amor entre hombre y mujer es lo único que no canto. Se canta sobre y para el trabajo o hay cantos que son consejos. El primer tema, por ejemplo, se llama “Instinto mapuche”, porque nosotros los mapuches estamos aquí para cantar nuestro saber, tenemos la fuerza en el corazón. Hay otra canción pequeña que habla de la maternidad, hay otras que hablan de vivencias y de las relaciones en nuestro pueblo. Mi canto es de propuesta, no de protesta. Soy enemigo de la protesta y la crítica porque siempre he pensado que uno tiene que proponer para poder colaborar y soñar con un mundo distinto.

Galería de imágenes: Camila Sánchez Andueza

-La cosmovisión mapuche siempre ha puesto a la mujer en un lugar protagónico, sobre todo por la conexión que tienen con el mundo espiritual. ¿Se ve reflejado esto en tus cantos?

-Sí, por supuesto, porque la mujer es la que pare el futuro, y esa fue una de las cosas que dije esa noche en la Perrera. El proyecto de vida nace desde la mujer y por eso para nosotros es lo primero, es como un sol. Siempre dicen que el hombre mapuche es machista, pero es mentira. Nosotros, de naturaleza, no somos machistas sino que aprendimos a serlo por los blancos de Occidente. Antes se respetaban los roles de cada género, las mujeres hacían su trabajo y los hombres el suyo y había mucho respeto sobre la labor ajena. Cuando esto se confunde comienzan las diferencias y los conflictos. A estas alturas las relaciones en el mundo mapuche funcionan muy parecido a las relaciones de los blancos.

-¿Hay gente en tu pueblo interesada en hacer música mapuche? ¿Los niños en las escuelas siguen esta tradición?

-Yo creo que hoy existe un nuevo despertar de la cultura mapuche y los niños en las escuelas quieren aprender más, de hecho muchos están aprendiendo a hablar mapudungún. Ha habido un nuevo reconocimiento. En algunas escuelas, por ejemplo, los niños cantan canciones mías y de otros cantores. Yo trabajo harto de forma voluntaria, me piden que vaya a las escuelas que no tienen plata y hago charlas para profesores y para alumnos, me hacen preguntas, se sacan fotos conmigo. Me he dado cuenta de que existe un renacimiento muy fuerte y esa es la llegada del eco, en eso pensé cuando hice el disco. Los artistas tienen esa magia de hablar anticipadamente de lo que va a ocurrir y por eso no son comprendidos por la sociedad actual. Violeta Parra, por ejemplo, hablaba en su época de lo que hoy está pasando.

-¿Qué diferencias ves entre la forma occidental de enseñar a los niños y la educación mapuche?

-La educación de la sociedad occidental cansa porque es siempre en una sala de clases, con los profesores todo el día hablando y los niños escuchando. ¡Es una tortura! En cambio nosotros aprendemos sobre la marcha, viviendo, actuando, trabajando, haciendo cosas, así aprendemos. Todo lo que te estoy diciendo, todo lo que aprendí, no lo aprendí en la escuela, sino viviendo el día a día.

Galería de imágenes: Camila Sánchez Andueza y Gonzalo Goya



X