“Eres una vaca sagrada”. Leppe respondió: “¡Si!, me alagas. ¡Gracias!”

Carlos Leppe OUTSIDER.

“Eres una vaca sagrada”. Leppe respondió: “¡Si!, me alagas. ¡Gracias!”

En los pliegues menos visibles de la escena chilena, cuando aún la oficialidad delimitaba los márgenes de lo posible, Carlos Leppe hizo una llamada que hoy resuena como gesto inaugural: al otro lado de la línea desde un teléfono público, como si hablara desde otro tiempo, convido a Antonio Becerro a su casa.Le beso la mano y le dijo: “El taxidermista, un gusto, eres un artista renacentista”. Dicen que Becerro le dijo: “Eres una vaca sagrada”. Leppe respondió: “¡Si!, me alagas. ¡Gracias!, Es un luxo conocerte y tenerte, Chile no te comprenderá”

 De ese diálogo, que no buscaba espectáculo sino verdad, surgió un gesto que hoy adquiere estatuto de signo: Leppe ofreció hacer un perro de sal, Becerro le dijo: “yo hago el perro tu pone un texto”. Y la elección fue precisa, casi inevitable: una pequeña pizarra, escrita con tiza, donde se leía “Yo soy mi padre mi padre”. En esa frase, repetida como eco y destino, se condensa una genealogía del arte como herida y transmisión. Leppe, consciente del peso de ese objeto mínimo, lo advirtió con claridad: “no la vendas”. No era una instrucción económica, era un resguardo simbólico. Así, la obra no solo ingresó a Perrera Arte: se incrustó en su relato como un núcleo silencioso, una pieza que no se exhibe, sino que vigila, recordando que toda historia del arte verdadero se escribe en estos gestos, íntimos, radicales, irreversibles.

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Carlos Leppe (1952–2015) fue uno de los artistas más influyentes y radicales del arte contemporáneo chileno, reconocido por su papel central en el desarrollo del arte de performance y las prácticas conceptuales durante las décadas de 1970 y 1980. Su obra emergió en un contexto político marcado por la dictadura militar en Chile, donde el cuerpo se convirtió en su principal territorio de experimentación estética y crítica. A través de acciones performáticas, fotografía, video y objetos, Leppe exploró temas como la identidad, el género, la representación social y los mecanismos de poder que atraviesan el cuerpo y la cultura.

Su trabajo estuvo estrechamente vinculado a la escena experimental que en Chile dialogó con las reflexiones teóricas impulsadas por la crítica Nelly Richard, configurando un campo de resistencia simbólica dentro del arte contemporáneo latinoamericano. Obras emblemáticas como El Perchero y diversas acciones corporales marcaron un precedente en el uso del cuerpo como dispositivo político y poético. Con el paso del tiempo, Carlos Leppe se consolidó como una figura fundamental para comprender la genealogía del arte de acción en Chile, influyendo en nuevas generaciones de artistas y dejando una obra que tensiona los límites entre arte, identidad y representación.

 

La pieza Leppe / Becerro sé exhibe en OUTSIDER como parte de la colección arte contemporáneo Perrera Arte.

 

Por: Pablo Asenjo

Crítico, teórico de las artes.