El pacto de amor de Chipilca y Moraleda, los primeros reyes brujos de Chiloé

Por Tania Muñoz Navarro

“Mirando las estrellas respiran de la noche los secretos del universo”

En tiempos ya lejanos, llegaron de otro mundo al nuestro los hombres de barba que navegaban en barcos parecidos a una gran cáscara de nuez, los que usaban como único motor la fuerza de los vientos y las mareas.

Estos hombres tenían la costumbre de construir las casas sin ninguna relación armónica con la tierra. Las hacían tristes, lejanas a toda forma natural de bosque y llanura. Estas casas construidas en el nuevo mundo eran llamadas misiones o poblados, y en esos lugares los hombres de barba pretendían enseñar a los hombres nativos las formas de un mundo lejano, rígido y estridente. Ellos regían con espada y cadenas.

Fue el tiempo del contacto entre estos navegantes oceánicos y la gente de estas tierras: Tehuelches, Selk’nam, Mapuches, Chonos, Kawésqar, Yaganes y toda gente nativa.

A menudo llegaban los chonos a las misiones a contar ciertos avistamientos de barcos misteriosos, que arribaban a las bahías de la gran isla de Chiloé. Contaban que estos barcos aparentemente navegaban sin ninguna tripulación y que extrañamente, cuando nacía la noche, se les veía alejándose hacia el horizonte con las luces encendidas.

Fue entonces cuando un barco, con la tarea de explorar la geografía de estas islas y canales, navegó solitario por esas aguas. El piloto de esta expedición era don José de Moraleda y Montero y tenía como misión dibujar un mapa con la mayor cantidad de islas posibles, cuidando rigurosamente en señalar cada playa y bahía. Es por eso que hoy en día conocemos el canal central de estas rutas de navegación como Canal de Moraleda.

El viento salvaje del sur, las bajas temperaturas y la falta de ayuda, hicieron que Moraleda se sintiera cansado de explorar en tanta soledad. Este cansancio, que mucho afligía a Don José, lo impulsó entonces a hacer uso de la magia. Así fue como el piloto dibujante se transformó en distintos animales y de esa manera logró observar aquellos lugares donde no podía llegar como un simple mortal.

Los chonos al ver al extranjero transformado algunas veces en pez, otras en lobo de mar o en distintas aves, decidieron secundarlo en sus exploraciones. Esta noticia alegró mucho a Don José por haber logrado hacerse de amigos y aliados para recorrer el gran archipiélago de Chiloé. En ese tiempo, los nativos se refirieron a la nave de Don José como Caleutunche, que en su idioma significa “gente que cambia de forma”. O sea, que se transmuta.

No muy lejos de los pasos de Don José, existía una joven mujer, ella era una guardiana de los secretos de la montaña. Se llamaba Chipilca y vivía en el bosque. Ella podía volar como las aves, guiada por el electromagnetismo de la tierra, y no necesitaba guiarse por las estrellas, como lo hacen los navegantes.

Un día en que José de Moraleda se transformó en bandurria, para poder continuar con su tarea de reconocimiento, sobrevoló un gran bosque. Gracias a este vuelo se fijó en la hermosa mujer que a lo lejos contemplaba el atardecer, en lo alto de un ciprés de las Huaitecas. En ese sencillo encuentro ambos fueron sellados por el amor.

Después, Chipilca y José de Moraleda subieron al barco y José le hizo entrega del mapa, en señal de su devoción y amor. A ella la maravilló el mapa porque entendió que José había dibujado las formas naturales de su amada tierra. Y luego de esta declaración de amor, juntos hicieron un vuelo lunar.

En los días que siguieron, Chipilca condujo a su esposo a través de los canales a un nuevo hogar. Una gran cueva donde ambos podrían proteger los secretos y tesoros que habían encontrados para el reino de Quicaví.

Fue así como Chipilca y José se transformaron en los primeros reyes brujos de Chiloé. Pero José, antes de ser proclamado Rey Brujo, tuvo que bañarse 40 noches seguidas en las aguas de una cascada que caía en medio de la montaña, con el fin de despojarse del bautismo europeo.

Luego juntos proclamaron las reglas importantes del reino de Quicaví. He aquí las tres reglas fundamentales:

Ser brujo es un secreto.

Jamás robar.

Y nunca usar en beneficio propio su magia.

Además, es sabido que:

° Un brujo chilote sabe que es brujo desde muy pequeño, porque tiene algunas preguntas en su interior que ningún ser humano puede responder, salvo otro brujo.

° Con los seres silvestres no tienen problemas de comunicación alguna, es decir, con ningún ser del reino de la naturaleza. Sea éste vegetal, mineral o animal.

° Los brujos pueden hablar como el puma, escuchar obedientemente a la tierra, entender el silencio profundo de la noche y producir luces en medio de la niebla.

° Desde niños aprenden a vaciarse de toda su inmensa humanidad, para poder volar.

° Los brujos, desde siempre, navegan en el Caleutunche o Caleuche. Con gran alegría van por las noches cantando canciones que nunca acaban.

° El Caleuche jamás navega a la luz del día. Siempre se cubre de una densa neblina, producida por sí mismo, y siempre lleva encendidas gran cantidad de luces en cubierta. Esta nave, además, tiene el poder de sumergirse en las profundidades como un submarino.

° También ocurre que, cuando un barco entra en desgracia de naufragio, el Caleuche aparece, justo en ese momento y lugar, para recoger a los náufragos e invitarlos a bailar eternamente en su cubierta.

Al rey de los brujos, José, le encanta jugar en el mar junto a su formidable tonina llamada Kawellu. Cuando monta a Kawellu, cabalgan submarinamente, alcanzando mayor velocidad que el gran Barco Espiritual. Así, al divisar hacia Cucao la llegada del Caleuche, van capeando las olas hasta encontrarse en alta mar con la nave. En ese momento el rey de los brujos da un salto desde su Kawellu y aterriza en la popa. Y después de dar las indicaciones del rumbo a navegar, con su reina se pone a bailar toda la noche.

De esta manera y sagradamente cada noche, los brujos de Chiloé, junto a su rey y reina José y Chipilca, navegan felices en el Caleuche, el gran barco fantasma.

Glosario

Ciprés de las Huaitecas: En el sector continental al norte de Chiloé crece en áreas muy húmedas o en los llamados Mallines, tanto en la cordillera de los Andes como en las cumbres de la cordillera de la Costa (cordillera Pelada). En la isla Grande de Chiloé se encuentra en áreas planas altas, de mal drenaje. En el continente ocupa especialmente las áreas bajas, próximas al litoral y a lo largo de los ríos, situación que se prolonga hasta Magallanes. En los archipiélagos de Chiloé, Aysén y Magallanes crece en áreas planas altas, al centro de las islas o en sectores planos cerca de las aguas de los canales.

Chiloé: En lengua mapudungun significa lugar de gaviotas.

Chonos: Entre el archipiélago de Chiloé y la península de Taitao deambulaban, a la llegada de los españoles, bandas de cazadores-recolectores que fueron denominados genéricamente, chonos. Organizados en pequeños grupos, viajaban sobre canoas de tablas cosidas llamadas dalcas, dedicándose a la caza de lobos marinos, peces y aves, así como a la recolección de mariscos, labor que realizaban las mujeres. Tuvieron contactos culturales con sus vecinos huilliches de la isla grande de Chiloé e, incluso, en la zona sur de la isla se mezclaron con éstos formando un grupo mestizo que los huilliches denominaban payos.

Cucao: Antiguo pueblo de indígenas arrasado por el maremoto del año 1960. Posee selva y una playa de blanca arena de 20 kilómetros de largo. Situado en la Isla Grande de Chiloé. Costa del Océano Pacífico.

Electromagnetismo: El electromagnetismo considerado como fuerza es una de las cuatro fuerzas fundamentales del universo actualmente conocido.

Kahuel: Vocablo en mapudungun que significa cabalgadura.

Kawellu: Vocablo en mapudungun que significa caballo.

Kawésqar: Este pueblo nómade marino (Alakalufes llamados por el hombre blanco) habitó los fiordos y canales del extremo sur del continente sudamericano. En sus canoas recorrían desde el Golfo de Penas y la península de Brecknock hasta el estrecho de Magallanes y archipiélago sur de Tierra del Fuego. Se alimentaban de lobos marinos, nutrias, focas y ballenas. Hoy existen pequeñas comunidades y están en proceso de extinción.

Quicaví: Lugar donde se sitúa o se encontraba la gran cueva en la cual se reunía la Mayoría, especie de Consejo Supremo de los Brujos y que estaba encabezado incluso por un rey, ante el cual llegaban volando sus integrantes utilizando en esta acción un macuñ o chaleco luminoso que confeccionaban con piel humana.

Tehuelches: Del mapudungun chewel che “gente bravía”, o tal vez de una de las etnias tehuelches llamada teushen más la palabra mapuche che, “gente, pueblo”, es un conjunto de etnias amerindias de la Patagonia y la región pampeana que compartían varios rasgos culturales y, en algunos casos, hablaban diferentes lenguas emparentadas entre sí.

Tonina: Cetáceo que habita en el Pacífico austral, de la familia de los delfines.