Camila Baeza (Crudo): “No es temor lo que sentimos, sino ansiedad por lo que vendrá”

Por Héctor Muñoz

Sin ser necesariamente la mayor o la con más recorrido, Camila Baeza asume con naturalidad la tarea de ser una especie de coordinadora del grupo Crudo, posición desde la que repara en “lo desafiante y emocionante” que es trabajar hoy en día de manera colectiva en un momento que, por alguna razón de fondo, los desafíos de asociatividad son escasos en relación a otras épocas de las artes visuales en Chile.

“Tener la oportunidad de compartir proyectos es totalmente fructífero para el desarrollo personal y grupal. Cuando pienso en Crudo, lo primero que me viene a la cabeza es ‘experimentar’. El hecho de ser todos estudiantes de arte recién egresados y dedicados a diversos temas nos permite jugar, probar y explorar de manera común y creativa, lo que, como partícipe, me llena de ahínco y compromiso con el grupo”, dice la expositora, quien en “Lusbérrido”, la muestra colectiva que se realizó en la Perrera, desplegó una pintura sin bastidor de varios metros de largo. “La caída del cuerpo”, se tituló el trabajo.

“La Perrera es desafiante. El hecho de elegirla como lugar expositivo tiene que ver justamente con situar la obra en espacios que conmueven y remueven al espectador sin límites de acceso. En general mis obras son parte de los procesos creativos, tengo muy presente la experimentación y búsqueda constante. Podría decir que es un proceso bien inquietante. La Perrera produce eso, entrega sensaciones tanto espaciales como sensoriales que me interesan como artista”, apunta Camila Baeza.

-¿Cuáles han sido las principales preocupaciones de tu trabajo hasta aquí?

-Generalmente los aspectos que mueven mi obra se dirigen siempre a lo humano y su capacidad inconsciente de traer imágenes para ser plasmadas o materializadas. Trabajo con imágenes que emergen desde el interior y que no logro identificar totalmente, por lo que me inclino hacia lo atmosférico. Creo totalmente en la capacidad de interpretación que logran estas formas e imágenes. La pintura me entrega el enfoque experimental que busco en el arte y es justamente el experimento lo que ha sido una continuidad debido a su versatilidad.

-Tú señalas que hay un principio de entropismo que afecta a la pintura. ¿Qué entiendes por eso y cómo se manifiesta?

-En el tiempo que hice esta pintura fui uniendo telas para lograr la cantidad de metros que necesitaba. Fue así como reconocí en el proceso de la pintura un proceso entrópico, ya que, a medida que aumentan los metros de tela, aumenta el desorden, el caos que existe en su vacío. Pero junto con este caos, los metros de tela me permiten reconocer un orden que se representa en las tramas que estructuran la pintura. Es así como la entropía se manifiesta como parte del proceso: mientras más tela pintaba más caos surgía, pero a la vez más entendimiento de las variables que podrían afectar. Sobre todo porque la pintura, que si bien comprendía muchas cosas aleatorias, era muy esquemática en su preparación.

-En la presentación de tu obra, señalas que “la construcción es frágil, y su derrumbe parte inevitable (ineludible)”. ¿Tan fatal es tu perspectiva de la realidad?

-Al hablar de “fragilidad y derrumbe” me refiero al proceso creativo del arte, apunto a la construcción de la obra más que a la realidad, aunque la fatalidad existe en ambas. Pero es una fatalidad excitante. Construir una obra es un proceso donde hay altos y bajos. Al pintar estoy constantemente haciendo y deshaciendo, es como una forma de desarrollar algo para que emerja.

-¿Cuándo descubres el misterio de la pintura, esa capacidad de plasmar lo indescifrable, de la que hablas en tus textos?

-Creo que la pintura en sí misma es misteriosa porque existe en ella algo intangible, logra conmover y tiene una fuerza invisible, poco descifrable. A lo largo del tiempo ya se ha analizado y debatido el tema de la pintura, pero incluso así sigue presente, de maneras misceláneas, como pilar fundamental en el arte. Que aún nos conmovamos al mirar una pintura, hace vigente su misterio.

-¿Cómo observas la escena del arte chileno a la cual ustedes como colectivo y generación se enfrentan? ¿Te surgen temores al respecto?

-Creo que enfrentarse al arte nacional desde el colectivo es bastante desafiante y muy emocionante porque en la escena actual del arte en Chile no hay muchos colectivos artísticos. Cada uno de nosotros, como integrantes de Crudo, tenemos obras y temáticas diferentes, lo que es bastante favorable y aporta mucho como generación artística chilena. Es por esto que no es principalmente temor lo que sentimos, sino ansias por lo que vendrá.

Fotografías: Gentileza de Pía Bahamondes

Datos de referencia

Qué: “Lusbérrido”, exposición de estreno del colectivo Crudo, integrado por jóvenes egresados de la Universidad Finis Terrae.

Expusieron: Camila Baeza, Samuel Domínguez, Paula Izquierdo, Isidora Kauak, Paz Sandoval y Edita Vásquez.

Cuándo: la muestra se realizó entre el 31 de agosto y el 12 de septiembre de 2018 en el Centro Experimental Perrera Arte.



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