Auspiciosa marcha de la Coordinadora por las Culturas, las Artes y el Patrimonio

Por Pablo Asenjo Balmaceda

Como un “valioso ejercicio de coordinación y presencia pública” calificó la Coordinadora por las Culturas, las Artes y el Patrimonio la primera marcha de la organización por las calles de Santiago, la cual tuvo como objetivo instalar las demandas del sector frente al desolador panorama de la cultura en el país, donde, por ejemplo, cinco de los ocho candidatos presidenciales -José Antonio Kast, Sebastián Piñera, Beatriz Sánchez, Eduardo Artes y Alejandro Navarro-, con una transversalidad que sorprende y conmueve, ni siquiera se dignaron a comparecer en el foro que abordó las políticas respectivas en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM).

La Coordinadora evaluó como positiva y auspiciosa la marcha que partió en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes y luego -bajo un importante resguardo policial, que talvez sería más necesario en algunas poblaciones que por estos días son azotadas por el fuego cruzado de los narcos- se dirigió a diversos puntos del casco histórico de la capital para relevar la importancia de las culturas, las artes y el patrimonio, como el conjunto arquitectónico compuesto por el edificio de Correos de Chile, el Museo Histórico Nacional y el edificio Consistorial de Santiago; el eje de los paseos peatonales de las calles Estado, Huérfanos y Ahumada, donde se realizó una ceremonia con los cantantes callejeros, y, finalmente, la Avenida Libertador Bernardo O’Higgins, donde los artistas, gestores y trabajadores de la cultura fueron parte de la Fiesta de la Primavera, accediendo a una invitación de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Fech.

En todos estos trayectos y detenciones, la marcha, que duró exactamente seis horas, dio lectura a la “Primera declaración sobre el derecho de los habitantes de Chile a la cultura, el arte y los bienes culturales”, documento que, contra lo que se pudiera imaginar considerando el grado de “tontera” (cita a Armando Uribe) y vulgaridad que se ha instalado en el país, fue seguido por atención tanto por los transeúntes de Santiago como por el público asistente a la impecable fiesta de la Fech, el cual escuchó y aplaudió cada una de las consideraciones y demandas.

He aquí algunos de los párrafos escogidos de la declaración respecto al estado del arte en el país:

“1) La cultura, con su rica diversidad, es un medio de vida intelectual, afectivo, moral y espiritual, tanto individual como colectivo, de las actuales y futuras generaciones.

”2) El proyecto neoliberal ha intervenido en estos derechos de las personas, las comunidades y los pueblos, que hoy ven limitadas sus posibilidades de participar, replicar y decidir sobre su identidad y forma de vida, sobre su memoria y patrimonio.

”3) Las inequidades económicas que se reproducen en Chile tienen hoy su correlato de equivalencia en la desigualdad cultural existente en el país, donde los estudios demuestran que, mientras más bajo es el nivel de las personas en la escala social, más limitado es su acceso y participación en la cultura.

”4) Aunque el Estado ha asumido cierta responsabilidad sobre la actividad cultural del país tras la creación del Consejo Nacional de Cultura y Arte, la política sectorial, con su escasa dotación financiera, no ha podido garantizar los derechos que se propone resguardar. El Estado chileno no invierte más del 0,4 % de su presupuesto en cultura, lo que se traduce, por ejemplo, en que solo uno de cada cinco proyectos presentados a los fondos concursables se financian con cargo a dichos recursos”.

La declaración de la Coordinadora por las Culturas, las Artes y el Patrimonio concluye con varias demandas, entre las que destacamos dos:

“1) Además del cumplimiento de los tratados internacionales ratificados por Chile para garantizar el derecho a la cultura, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el convenio 169 sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; el Convenio para la Protección y Promoción de los Derechos de la Diversidad Cultural, y el Convenio para la Conservación del Patrimonio Intangible, pedimos que el Estado chileno firme y ratifique la Declaración de Friburgo sobre Derechos Culturales y que este derecho se incluya en una nueva Constitución del país.

”2) Todas las nuevas políticas deben superar las limitaciones de las anteriores. Por lo tanto, según lo recomendado por las organizaciones internacionales competentes a las que pertenece Chile, pedimos elevar del 0,4 al 2 por ciento del Presupuesto de la Nación los aportes del Estado destinados a la cultura”.

La declaración es firmada por la Coordinadora por las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la que cuenta con las siguientes organizaciones afiliadas hasta el momento: Asamblea Cultura Viva Comunitaria Chile; Asociación de Funcionarios de Cultura Región Metropolitana; Asociación de Barrios y Zonas Patrimoniales; Cetro, Centro de Estudiantes de Teatro Universidad Católica; Centro Cultural La Escuelita; Colectivo las Chauchas, Cueca Urbana, Teatro; Corporación Arteduca; FMN Chile, Frente Música Nacional; Fundación Víctor Jara; Gestoras en Red; Movimiento Ukamau; Movimiento Vecinos por el Patrimonio; Núcleo de Sociología del Arte y de las Prácticas Culturales; ONG Kimkelén; Perrera Arte; Radio Caleidoscopio; Red de Bibliotecas Populares del Gran Valparaíso; Sidarte, Sindicato de Actores de Chile; Sindicato de Trabajadores Independientes a Honorarios del CNCA y Unión Chilena de Escritores.

Fotografías: Paola Vásquez, Luciano Escanilla, Coordinadora por las Culturas, las Artes y el Patrimonio



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