Antonio Becerro: “L’Arts 2017 será un encuentro ecléctico, refinado y popular”

Por Pablo Asenjo

Antonio Becerro viene llegando de Chiloé, lugar en el que acaba de exponer sus esculturas caninas en el casino Enjoy de Castro y donde tomó aire para enfrentar los tres días de festejos de los 22 años del Centro Experimental Perrera Arte, este viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de mayo. La programación de L’Arts 2017 indica que será un fin de semana largo, variado e intenso, pero el director de la factoría del Parque de los Reyes adelanta que no será todo, que hay que prepararse, porque más adelante, en los meses cálidos, habrá dos celebraciones similares más. “Todas en honor a Capitán, el ahora guardián de las galaxias celestes”, apunta el artista visual.

-¿Qué busca la Perrera Arte con un encuentro como L’Arts?

-Hoy, en la realidad del presupuesto de la infraestructura cultural y con la aparición de centros culturales oficiales financiados por el Estado en Santiago, la Perrera Arte no es otra cosa que la carpa de Violeta Parra. Su evidente estado de desatención nos obliga a afirmar la diferencia como alternativa legítima a la cartelera de las zonas del supuesto confort criollo. L’Arts son encuentros cercanos entre la gente y los artistas en un espacio único, donde la diversidad y el respeto al otro son el sello de identidad. L’Arts es una alternativa a los miles de festivales y a los salones vip, que son dos conceptos que prefiero no usar.

-¿Cuál es el énfasis de L’Arts 2017?

-Bueno, L’Arts existe desde que empezamos a celebrar los cumpleaños de forma masiva, si no me equivoco desde 2010, para el aniversario número 15, solo que no se llamaba así. Desde ese entonces ha sido un encuentro ecléctico, refinado y popular, algo que solo el modo de gestión y la trayectoria de la Perrera puede lograr. Este año potenciaremos propuestas emergentes, en tanto a la música, con grupos como Colores Santos y País Violento, como en las artes visuales, donde contaremos con obras urbanas exclusiva para la Perrera Arte de Caiozzama y la Brigada Negotrópika. Destaco también el primer encuentro de cocina migrante y la inclusión de estas actividades por primera vez en el Día del Patrimonio Cultural, el domingo 28 de mayo. Como lo dice el nombre, este es un encuentro y, con su presencia, el público no solo aporta con lo suyo sino que completa la acción y la obra.

-¿Estás conforme con el formato que ha ido tomando L’Arts como encuentro?

-Me acomoda, pero aún hay mucho que mejorar en cuanto a la preproducción, los contratos con productores, los vínculos con patrocinadores, los asociados, los media partners, etcétera. Digo esto como parte del ADN del chileno. Todo el aparato, desde lo público a lo privado, está contaminado por el letargo burocrático, que hace que cada acción que emprendas no pueda ser fluida. Pareciera que el término profesional se fue a la cresta y fermentó en una administración torpe, poco capacitada para revivir y encantar con el arte y la cultura a un pueblo sumiso al consumismo y a un mundo desilusionado, asqueado de todo.

-¿En qué está pensando la Perrera al cumplir 22 años?

-Muchas cosas, pero ando medio perseguido, así que no voy a contar en detalle. Sí puedo decir que, además de esta versión de L’Arts, tendremos dos eventos más para festejar nuestro aniversario 22 este año. Serán lo que yo llamo un milagro de subsistencia, que a estas alturas es la única militancia evolutiva y revolucionaria verdadera. Para cumplir con nuestro plan maestro tenemos un programa para detectar a tiempo y esquivar a los chantas, que están camuflados por todos lados.

-Da la impresión que, con los años, la presencia de la cocina es cada vez más importante en la cultura. ¿A qué atribuyes ese fenómeno?

-Creo que el arte en algunos aspectos se ha vuelto pesado, inútil, debido a los mecanismos de producción, que afectan tanto al artista como al público. Eso es porque ha ido perdiendo su rol principal, su carácter humanista. Si pierde eso, pierde su sentido total. Creo que en la cocina está ese detalle humanista que perdió gran parte de la actividad y producción cultural y artística. De hecho, muchos artistas en todas partes del globo están migrando a este tipo de acciones. Hay que aprender servir y comer con el otro.

-Sentarse a la misma mesa.

-Claro, la acción de cocinar y compartir es un acto muy humilde y comunitario que se basa en juntarse para gozar, discutir, planear con la comunidad, que ahora es migrante como fenómeno humanitario mundial. Eso ya no está en el arte: el sentido político pedagógico fue absorbido por las polémicas del espectáculo. Han ido desapareciendo los genios, el valor original de la obra no tiene la importancia y no genera el impacto que antiguamente producía en la sociedad. El gesto poético, el asombro por la creación del arte se difuminó en la compra de la copia y pareciera que el tiempo de los absolutos fue carcomido por lo inmediato de una democracia sobreestimada.

-Este año la Perrera Arte participará por primera vez en el Día del Patrimonio Cultural. ¿Por qué demoró tanto ese paso si ustedes son pioneros en ese tema?

-Hay varias razones, una de ellas es que nosotros estamos preocupados de sostener el edificio histórico con nuestros recursos y mantener a la vez nuestro el ajetreado calendario de actividades. Lo importante es que se ha ido mejorando la actividad del Día del Patrimonio y, con ello, la forma de postulación, que es sencilla para quienes quieren incorporar un inmueble con características patrimoniales. El Día del Patrimonio es un fenómeno de masas porque el público desea saber y compartir la belleza, la historia, la memoria y la identidad de nuestro Chile. Por ello nosotros recibiremos al público con toda nuestra historia, que a estas alturas ya son tres historias: el horno crematorio de basura inaugurado en 1927, la Perrera de Santiago en distintos e intermitentes períodos y actualmente, desde 1995, el mítico Centro Experimental Perrera Arte.

-¿Qué verá el público que asista a la Perrera Arte el Día del Patrimonio?

-Tendremos personas capacitadas en nuestra historia y en la memoria arquitectónica del edifico. Mostraremos los tres niveles de la factoría de arte en un recorrido en que la gente podrá apreciar las obras de nuestra colección privada y, a las 16 horas, invitaremos a compartir un auténtico curanto chilote al hoyo, preparado por la chef Lorna Muñoz, que fue la representante de Chile y Chiloé en la Expo Milán 2015. En la parte exterior de la Perrera, tendremos cocinerías migrantes con destacadas maestras de cocina de Perú, Colombia y Haití. Además, tanto grandes como chicos, podrán disfrutar de diferentes entretenciones, patrimoniales también, aportadas por Juegos Diana. Solo recomendamos puntualidad para alcanzar a gozar de este panorama familiar imperdible.

Fotografía principal: Jorge Aceituno
Galería fotográfica: Marianela Martínez y Katherine Vergara



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