Alejandro Quiroga: “Me interesa esta pobreza en la que manda Ponce Lerou”

Por Héctor Muñoz

Alejandro Quiroga describe sus obras como fotogramas de una gran road movie y dice escuchar sus pinturas como tracks o música de fondo de ese largo viaje que, en el último tiempo, ha tenido como invitadas a sus hijas, ya que le parece imperioso que ellas conozcan lo último que va quedando de un Chile semisalvaje que desaparecerá. Desde hace años viene desarrollando el proyecto “Paisaje & capitalismo” y, por lo tanto, la invitación que le formuló el Hogar de Cristo para participar en la muestra colectiva itinerante “Isla Flaca Arte. Geografía de la pobreza” le resultó como caída del cielo para seguir reflexionando sobre un país en el que se impone la regla de oro: “el que pone el oro, pone la regla”, resume con humor.

-Tú sientes una atracción especial por la nieve. ¿Qué te llama la atención de ella?

-Me gusta la nieve porque, en un día nublado, pareciera que estás viendo en blanco y negro. Como que es lo contrario del color a plena luz del día. Como gráfico también permite el uso de blanco a destajo sin caer en lo blanco y negro. Son cosas muy personales que no le importan a nadie más. También cuando llueve y se pone a nevar, todo queda en silencio.

-¿Estableces alguna conexión entre tu obra y los trabajos de los grandes pintores históricos del paisaje en Chile, léase Alberto Valenzuela Llanos, Pedro Lira, Alfredo Helbsy, Juan Francisco González?

-Obvio que tengo una conexión con ellos, son los maestros indiscutidos y nada más que agregar. No obstante, el alcance que tiene el trabajo de “Paisaje & capitalismo”, que llevo desarrollando por años, se nutre más específicamente de los pintores Arturo Gordon, Exequiel Plaza, Onofre Jarpa, Valenzuela Llanos y, por el lado, Cosme San Martín, en la medida que abordaron problemáticas de lugar, identidad y desarrollo. Casi todos estudiaron afuera y volvieron para “ejercer” su trabajo de arte. Obvio que los que tú mencionas también, pero estas últimas son las fuentes para mí. Existen varias razones por las que me vinculo con ellos. Principalmente temas formales de pintura y territorialidad. Lo local, lo que se tiene a la mano. Cómo en ellos se da este primer arte chileno a pesar de sus influencias francesas y europeas.

-¿Por qué aceptaste participar en “Isla Flaca Arte. Geografía de la pobreza”?

-Me pareció un proyecto muy estimulante. Principalmente por la posibilidad de exponer con artistas que admiro. Hay una propuesta interesante en el hecho de poder reflexionar y visibilizar contenidos que tienen que ver con esta pobreza en pausa. Esta pobreza de crecimiento económico, esta pobreza en la que manda Julio Ponce Lerou, esta pobreza de la regla de oro: el que pone el oro, pone la regla.

-Tú has recorrido bien el país. ¿Hay algún lugar o episodio que te haya conmovido por su pobreza?

-Sí, las fotografías de los geoglifos de Ariquilda traspasados por una huella dejada por un auto del rally Dakar. También ver una llanta de camión en el lago Chungará. Para mí esta falta de regulación proactiva, a modo de una ecología social, es la pobreza más brutal de todas.

-Has expuesto y estudiaste grabado con Eugenio Téllez, que a su vez tuvo como maestro a Stanley William Hayter. ¿Cuál es la principal enseñanza que te dejó Téllez, hoy radicado en Francia?

-Eugenio Téllez para mí es un caso aparte. Diría que él me enseñó a introducir técnicas diversas al trabajo de arte con el fin de conseguir una imagen que diga algo. El grabado a mi entender es una imagen siempre relacionada a una palabra o un contenido social explícito, por lo tanto su amplitud permite siempre desarrollar desplazamientos visuales, como que ésa es su especificidad. Además Téllez me enseñó unos golpes de karate que nunca he practicado, pero con los que me reí dos horas durante el aprendizaje.

-¿Por qué sostienes que las imágenes son autosustentables?

-Porque las imágenes en el arte tienen esa condición de que ocurren solamente en el lugar que existen. Por lo tanto no necesitan de explicaciones ni de un manual de instrucciones. Las imágenes existen, son fabricadas y generan ideas y emociones.

-Los viajes son parte constituyente de tu obra. ¿Cómo planificas esos desplazamientos?

-Son generalmente pensados para salir y cambiar de lugar. Un día me fui a Holanda y me quedé cinco años en Nueva York, nunca llegué, no conozco Holanda. Eso me trasplantó. Me permitió estudiar yoga y hacer una banda de blues en Brooklyn. Luego volví a Chile y desde entonces viajo por mi trabajo o viajo para investigar algo relacionado con el trabajo. Ahora ya todo es con familia y con la idea imperiosa de que mis hijas conozcan el último Chile que va quedando semisalvaje. Aunque también trabajo en estos viajes, siempre recolectando imágenes y estableciendo paralelos entre cosas que veo, que conozco o me imaginé.

-¿En qué etapa de la vida crees estar? Te lo pregunto porque has manifestado que el arte es una forma de comprender tu propio envejecimiento.

-Estoy en la mejor etapa de mi vida por lejos. He sido artista siempre, nunca quise ser o estudiar otra cosa. Gracias a esa claridad temprana estudié y viajé y no he parado en más de 30 años de trabajo. El comprender el envejecimiento o el paso del tiempo a través del arte viene, creo, del hecho que el arte es muy sicoanalítico, por lo tanto le está hablando a tu inconsciente todo el rato. Cada decisión estética no vuelve atrás. Eso lo aprendí cuando me metí a leer sobre el budismo, nada formal ni nada muy programático. El budismo enfatiza la certeza de la muerte, entonces, entendiendo mi propia existencia/muerte, empecé a entender como vivir y eso me hizo aceptar el envejecer como una experiencia poderosa, subvalorada y tremendamente profunda.

Coordenadas

Qué: Exposición itinerante “Isla Flaca Arte. Geografía de la pobreza”.

Convoca: Hogar de Cristo.

Artistas visuales invitados: Alejandra Prieto, Antonio Becerro, Claudio Correa, Ignacio Gumucio, Alejandro Quiroga y Bernardo Oyarzún.

Cuándo y dónde: La exposición se presentó en el Centro Experimental Perrera Arte entre el 28 de septiembre y el 7 de octubre y luego se trasladó al Edificio Alonso de Vitacura, del 11 al 21 de octubre.

Próxima parada: La tercera y última estación de la muestra tendrá lugar en enero de 2019, en el hall de la Municipalidad de Estación Central, donde los artistas realizarán diversas actividades formativas con niñas, niños y adolescentes marginados del sistema escolar atendidos por la Fundación Súmate del Hogar de Cristo. Los horarios de los encuentros se anunciarán oportunamente en esta página.

Entrada liberada

Producen y organizan: Departamento de Comunicaciones del Hogar de Cristo y País Poniente 2018.



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