Treplev en Fiebre: “Mi madre cree que el teatro presta un servicio a la humanidad”

“Mi madre no me quiere. ¡A ver! Ella desea vivir, amar, ponerse blusas claras, y yo he cumplido ya 25 años, le estoy recordando constantemente que ya no es joven. Cuando yo no estoy, ella tiene solo 32 años; cuando estoy, tiene 43: por esto me odia. Además, sabe que yo no acepto el teatro. A ella el teatro le gusta; le parece que, con el teatro, presta un servicio a la humanidad, al sagrado arte; en cambio, yo creo que el teatro contemporáneo no es más que rutina y prejuicios”, la frase corresponde al dramaturgo experimental Konstantin Treplev, el hijo de la otrora  gloriosa actriz Irina Arkádina y del famoso escritor Trigorin, quien también ha decidido integrarse al programa de Fiebre, el acalorado ciclo de verano que se está desarrollando en la Perrera Arte.

“Cuando se levanta el telón y a la luz crepuscular, en una estancia de tres paredes, esos grandes talentos, sacerdotes del sagrado arte, representan de qué modo las personas comen, beben, aman, caminan y llevan sus chaquetas; cuando de unas escenas y frases triviales intentan sacar lecciones de moral”, dice Treplev, quien lo invita a sumarse a los dos últimos días  de Fiebre.



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