Silver Apples no para de tocar, desde la Perrera a Art Basel de Miami

Simeon Coxe sorprende con su vitalidad extraordinaria. A los 77 años y luego del fallecimiento en 2005 del baterista Danny Taylor, su histórico compañero de ruta, el fundador de Silver Apples, la banda pionera de la música electrónica experimental, sigue recorriendo universidades, teatros, grandes y pequeñas galerías de arte o pubs como si el mundo fuera un gran universo por descubrir.

“Estoy tocando esta noche en Orlando, Florida, acá en Estados Unidos. Es un pequeño concierto de calentamiento antes del show en Miami Art Basel”, nos escribe Simeon Coxe por Facebook, con la misma soltura que hace algunas semanas ingresó a la Perrera Arte con sus maletas y un cargamento de música. Ese sábado 14 de noviembre venía directamente del avión, la noche previa había tocado en la quinta versión del festival internacional de arte y nueva música Integraciones de Lima, Perú, luego de haberse presentado solo cinco días antes en la Universidad EAFIT de Medellín, Colombia, en lo que fue la primera estación de su breve tour por Sudamérica.

Lo que vino después en su primera presentación en Chile y la Perrera Arte es conocido, ha sido ampliamente comentado en las redes sociales, constituyó un hito dentro de las tendencias de vanguardia en la música electrónica en el país y pronto se podrá ver, en este mismo sitio web, en un breve documental que está elaborando el equipo audiovisual de nuestra factoría, bajo la dirección del joven realizador Antonio Carrillo (“La bicicleta”).

“Me sorprendió la disposición que Simeon Coxe tuvo para grabar con nosotros. Pese a que el vuelo desde Lima se había retrasado y que tuvo muy pocas horas para descansar, luego del concierto en la Perrera Arte se prendió con la música y la reacción del público e, incluso, terminó dando una pequeña arenga para los jóvenes creadores. Todo eso se podrá ver en el video”, adelanta Carrillo.

La presentación que Simeon Coxe tuvo en Art Basel de Miami, el viernes 4 de diciembre, no es un hecho gratuito. Luego de coincidir en su juventud con Robert Rauschenberg y de haber construido la leyenda inconclusa de Silver Apples a fines de los años 60, este músico experimental realizó múltiples oficios -hasta fue reportero en terreno de una cadena de televisión-, pero nunca dejó su interés por las artes visuales, disciplina que combinó con la música en singulares tocatas en galerías. Esta vez, en Art Basel, feria que revolucionó Miami con una muestra de 267 galería de 32 países, el legendario creador se presentó en el Look Alive Fest que tuvo lugar en el Pub Churchill, donde tocó con artistas afines como Wolf Eyes, Ava Mendoza, Greg Fox, Eartheater y Rat Bastard.

“Simeon Coxe es un ícono de la música electrónica y un gurú en la artes. Por eso fue todo un lujo contar con sus sonidos, su performance de larga trayectoria y la experiencia de un rebelde de ayer y hoy en la Perrera Arte”, comenta Antonio Becerro, el director de la factoría artística del Parque de los Reyes. “Creo que su presentación en Chile fue un hito. Pudimos ver en escena un hombre íntegro, a una persona con las botas más que puestas. Un músico feliz entregando todo lo que tiene en contacto con su público, que por cierto estaba eufórico a medio metro del escenario. Simeon entregó lo mejor de sí con una energía sorprendente. Me gustó como apreciaba mi intalación ‘Encontraron cielo’ y su círculo más cercano elogió la locación y el contacto directo con la gente”, agrega el artista visual.

-¿Cómo describirías el paso de Silver Apples por Chile?

-El proyecto de Francisco Martínez y Mario Navarro para el festejo del sexto aniversario de Needle es refrescante para la escena musical de Chile y fueron exactos al visionar a la Perrera Arte como escenario alternativo, único en su especie experimental, para presenciar el show, la performance visual de Simeon. Yo lo disfruté como público y, como director de la Perrea Arte, fue sublime dentro de los miles de eventos que han pasado por aquí. El arribo musical de Silver Apples responde también a la curatoría en conjunto con Needle en tanto al golpe visual de las intalaciones y la presencia de todos los artistas. Esto es porque hay una mirada, una decisión estética compartida al margen de las grandes productoras que manejan la visión de espectáculo solo desde el comportamiento del consumidor compulsivo, del esclavo de la diversión.

-Considerando que la Perrera Arte fue el lugar donde partió la música electrónica en Chile, ¿cómo evalúas este regreso a las raíces experimentales de esa música?

-Muy bien. El evento en general es consecuencia del carácter independiente que se ha desarrollado en esto 20 años de trayectoria como centro de arte experimental. Por ello se logra un ambiente elegante y relajado, donde la gente disfruta el hecho de compartir en un lugar singular en el que se aprecia la arquitectura, la esencia de nuestra labor artística y la evolución integral del equipo de Perrera Arte, que está más unido y sólido que nunca. Destaco esto porque esas energías también son importantes a la hora de hacer colectivo un evento e, incluso, producir un encuentro mínimo entre amigos. Las malas energías, las inseguridades y la fruslería de algunos atormentados están fuera de estos muros. La música electrónica en sí lleva la danza y atrae el deleite de la catarsis colectiva. Algo así como las prácticas de sanación ritual en las tribus que danzaban para liberar, para equilibrar la materia y los espíritus, o alinear el orden siniestro del cosmos, como lo hace el pueblo mapuche.

Fotografías: Nicole Palacios, Diego Pinto, Gonzalo Goya