Ricardo Vergara, el maestro chileno de la taxidermia, prepara su ingreso al arte

Texto y fotos Tamara Villagra

Ricardo Vergara, taxidermista y museólogo de profesión, está preparando lo que será su primera incursión en el mundo de las artes visuales. Si bien ha sido el maestro de los principales artistas nacionales que han decido utilizar la taxidermia como técnica, esta sería la primera exhibición que haría de manera independiente y para la cual ya tiene un nombre tentativo: “Taxidermia en movimiento”.

Hace más de 20 años que se desempeña en el Museo Nacional de Historia Natural y hoy está próximo a dejar un espacio donde trabajaron su abuelo y sus tíos, quienes traspasaron la técnica de generación en generación. Su abuelo, Zacarías Vergara, tuvo como maestro al primer taxidermista que trajo el museo, el alemán Federico Alber. “Mi abuelo aprendió de él y yo de mi tío Carlos, quien me enseñó lo principal, pero mi abuelo en ese entonces descubrió nuevas técnicas que yo utilizo hasta el día de hoy. Como familia llevamos más de 120 años acá y es gracioso, pero a veces siento la presencia de mi abuelo en este mismo taller”, comenta.

Debido a su fascinación por el estudio de los animales, Ricardo Vergara reconoce que nunca termina de aprender, de descubrir nuevos movimientos y actitudes de estos seres vivos sorprendentes, observaciones y conocimientos que ahora quiere integrar en su primera muestra personal.

-¿En qué estado de avance está la exposición “Taxidermia en movimiento”?

-Es un nombre que le puse así por el momento, porque aún estoy en la fase inicial. La idea es darles más vida a los animales taxidermizados, por ejemplo he pensado en hacer dos ratones que estén peleando uno arriba de otro, que se estén mordiendo, que se muestren enojados. También hacer lo mismo con las aves, mostrarlas en su período de celo, cuando abren sus plumas y muestran toda su belleza. A eso me refiero con hacerlo con más vida, con movimiento.

-¿Por qué decide incursionar con la taxidermia en el arte?

-Porque una vez estando fuera de mi trabajo actual se me van abrir todas las posibilidades y, sobre todo, voy a tener el tiempo que necesito para hacer lo que me gusta. Aparte, estoy recién armando mi taller, donde voy a tener mis proyectos de taxidermia y plantas, porque voy a hacer una mezcla de plantas, de taxidermia y trabajo de madera, dándole la forma artística al animalito y que vaya avanzando en esa línea. Es bien ambicioso lo que quiero, espero realizarlo y quizás mostrarlo en una exhibición a fines de 2018.

-¿Qué nos podría decir de las obras de algunos artistas que han trabajado con la taxidermia en Chile, como Antonio Becerro, Tania González y Florencia Grisanti?

-A mí me parece interesante lo que hacen, porque ellos han ocupado las técnicas de la taxidermia y han lograron darle otro concepto, otra mirada, lo cual a mí me parece bien y me gusta bastante. En el caso de Tania, ha logrado hacer la apariencia de vida con otro objetivo. En cambio, Antonio es como la taxidermia en shock encuentro yo, el mensaje es clarísimo y está bien, es parte de su juego y ahí está la imaginación del arte. En general he trabajado con veterinarios y varios artistas, donde ellos tienen la idea y a veces no saben cómo llevarla a cabo, es ahí donde entro al juego, los voy guiando y diciendo lo que pueden hacer.

-¿Por qué cree que algunas obras de Becerro originaron tanta polémica al principio?

-A mí me parece bien que hayan originado polémicas, porque en el fondo creo que es parte de su trabajo y está acorde a lo que le gusta. Por supuesto que impactan, porque en el fondo a la gente le molesta lo anti-natura en las artes visuales. Siempre me voy acordar cuando Antonio me dijo que quería hacer un perro, pero al revés, o sea que la parte interna esté por fuera. Eso hace que vaya contra todo lo que a la gente le gusta, la estética, lo normal, lo bonito, por eso impacta y le molesta a la gente. Pero es porque no ven el mensaje, el contexto con el cual se hace, y no perciben que la obra está diciendo algo, solo ven al animal al revés y lo terrible para que para ellos es eso.

-¿Han habido cambios importantes en la técnica de la taxidermia en los últimos años y en qué nivel se encuentra Chile en comparación con otros países de la región?

-Ha ido cambiando a medida que han salido productos nuevos, en el fondo se va perfeccionando, pero en esencia no ha cambiado mucho, porque lo que uno va afinando cada vez más es la manera distinta de ver cómo se comporta un animal, porque eso es súper importante para un taxidermista: tiene que ser un observador de la naturaleza en un ciento por ciento. Yo cuando ando por mi casa veo siempre el comportamiento de mis perros, cómo se les ponen las orejas cuando están felices o enojados. Y claro, acá no podemos estar como Estados Unidos por una cuestión de plata. Desde siempre he peleado para que me compren lo que yo necesito y no lo he logrado, pero igual no estamos en un mal nivel. Nos falta maquinaria para poder lograr buenos resultados con las pieles más que nada, ahí estamos fallando un poco, porque qué pasa: para tener una buena piel se necesita trabajar mucho más y aún somos un poco artesanales en eso, pero en general no está mal nivel, nos quedan buenas las obras para que duren en el tiempo. Y el hecho de ser artesanales nos ha permitido ser más detallistas y perfeccionistas, porque, por ejemplo, en el extranjero utilizan ojos de vidrios y nosotros los hacemos acá con moldes, se hacen a pulso, lo que también tiene sus ventajas porque se ocupan todas las destrezas, es un trabajo artístico el que se hace.

-¿Cuáles son los animales con las pieles más resistentes? ¿Hasta cuánto tiempo puede durar una pieza de taxidermia en buen estado de conservación?

-Los reptiles y los mamíferos. Siempre y cuando trabajes bien, porque la piel de los mamíferos si tú te descuidaste se le caen todos los pelos, entonces tienen que ser las técnicas adecuadas y en el momento preciso. En los reptiles su piel es más firme y se les aplica preservante, como a las aves o a los otros animales en general. Y respecto al tiempo, puede ser casi eterno, porque acá en el museo hay animales de más de 180 años. Pero hay que estar manteniéndolos, cuidándolos, como dejarlos en lugares que no tengan mucha luz, humedad, con su temperatura correspondiente, porque si hay un ambiente muy seco las pieles tienden a quebrarse, mejor tenerlo en vitrinas.

-¿Con qué animales le gusta más trabajar?

-Uh, qué difícil, porque son distintas técnicas, pero siempre he trabajado más con aves. Pero depende, los peces son bastantes más complicados, por su piel, entonces hay que ser muy rápido, preciso y tienes que tener mucha habilidad con el bisturí, no debes pasarte ni romper, porque si se seca la piel ya no te sirve. También con los peces se ocupa mucho la pintura, porque los peces pierden totalmente el color, entonces ahí tienes que trabajar con pintura, con fotos, detalles que sacaste cuando estaban frescos, etcétera. En las aves, tienes que darles muchos movimientos con las plumas y eso es lo bonito de trabajar con ellas.



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