Irina la Loca: “Me siento coja. Aún vivo con Hija de Perra, el dolor no ha pasado”

Por Tamara Villagra

Dos años se han cumplido desde la partida de Víctor Hugo Pérez Peñaloza, más conocido como Hija de Perra, y hoy su amiga y fiel compañera de escenario Irina la Loca está terminando y volviendo a filmar partes de la película “Tetoterapia”, que incluirá las últimas apariciones del transformista.

Irina Gallardo se caracteriza por ser una activista social y luchar por los derechos de las mujeres y las minorías sexuales, siendo el elemento angular de sus presentaciones la crítica a la sociedad conservadora chilena. Es por esto que, fiel a su estilo controversial, no ha dejado del todo las tablas, ya que confiesa que es su manera de sobrellevar la pena y la ausencia de su gran compañero, trabajando y transmitiendo la lucha de clase que tanto los unió.

La performance de Irina surge desde la protesta, del deseo de no agradar con lo típico y de otorgarle validez al feísmo. Nace de la intención de construir un espacio para todos en el arte, aunque confiesa que lo más gracioso de esto es que en Chile “ni siquiera hay empatía entre artistas, ya que entre ellos mismo se tratan mal”. Por esto mismo, debido a la falta de consideración de sus pares, es que trabaja desde la resiliencia. Hoy la actriz y transformista divide su vida entre la performance y la faena diaria como trabajadora de casa particular y niñera, siendo esta tarea lo mejor que le ha pasado en el último tiempo, según confiesa.

¿Cómo ha sido salir al escenario sin Hija de Perra?

-En realidad ha sido bien duro, no lo vamos a negar, pero en verdad mi terapia ha sido seguir en el escenario. Seguir el legado de la Perra es no parar de actuar, es hablar sobre los temas políticos y no parar, porque eso fue los que nos unió. Obviamente que me siento coja y la performance fue lo único que me ayudó salir de la pena, porque yo quedé muy mal con su muerte, aún vivo con ella, el dolor no ha pasado.

-¿Cuáles crees que son los vacíos que dejó Hija de Perra en la escena artística?

-Es un gran vacío, porque la Perra llenaba muchos espacios, llenaba la academia, llenaba la disco, los museos, donde íbamos se nos llenaba. La retribución a su legado sería cantar, seguir actuando, armando nuevos proyectos, transmitir el mensaje y en eso estoy. Hay que seguir transmitiendo el mensaje y no darle el gusto al sistema, porque no me voy a callar.

-¿Hay otros artistas que estén haciendo lo mismo, siguiendo el legado de la Perra, como tú le dices?

-Sí, han salido varios más y están rebuenos, entretenidos. Son jóvenes y eso es algo súper interesante, le da un plus porque hay una diversidad de edades que es algo bonito, porque podemos ver cuarentones, cincuentones, etcétera. Por ejemplo, ahora tengo una banda de rock punk y el chico que toca el bajo tiene 21 años: eso lo encuentro maravilloso; en el real underground no importan las diversidades. Ahora en las actividades que hicimos por Hija de Perra llegó mucha gente y es maravilloso que puedan entender nuestro discurso, porque detrás de lo que hacemos hay un trasfondo: somos personas que estamos interesadas en que las cosas se hagan bien.

-¿Probarías con una nueva pareja artista?

No, no me la comparen. No me pongan a nadie al lado, eso va a venir solo, pero tampoco lo ando buscado. Para mí una de las cosas más importantes en la vida es trabajar con amor y, si no trabajo con amor, se va todo a la cresta. Me pueden estar pagando muchas lucas y, si siento una cosa rara, no sigo trabajando, así que en ese sentido soy súper pesá.

Al momento de su partida, Hija de Perra se encontraba filmando para la película de Irina, lo que dejó algunas escenas inconclusas y provocó una pausa natural en el proyecto. Actualmente, Irina se encuentra nuevamente en grabaciones, buscando un doble de la Perra, para así terminar el trabajo que comenzó junto a su compañero en la cinta. “Tetoterapia” es la magia de la sanación a los malestares a través de una vía alternativa, es un musical de ficción, donde en vez de utilizar algún remedio o una infusión como medicamento, se utilizan los pechos de la actriz para sanar a la comunidad. Sin embargo, no es una película erótica, sino una crítica radical a la farmacéutica mundial y un mensaje irónico de esperanza “pues en Chile hay una mujer que tiene tetas sanadoras”.

Además de su cinta, Irina está en el desarrollo de una obra donde habla del feminismo, sobre lo que hay que solucionar para que el movimiento sea real. En esta puesta en escena trabajará junto a una parrilla compuesta biológicamente por mujeres, algunas madres y otras no. La idea es no ver la cosa linda, sino la fea y cuestionarse lo mal que nos tratamos entre las mujeres.

Y en estos tiempos de cinismo e hipocresía, donde los valores están trastocados, ¿lucha de clases o lucha de géneros?

Yo hago una lucha de clase, porque mientras la clase lo haga bien con su lucha obviamente vamos a tener una educación digna, que de paso va a generar una buena lucha de género. Mi lucha es de clase, no es de género, mi lucha va en que el pueblo, no solamente los gays y las mujeres, logren su dignidad. Todos: el negro, el blanco, el haitiano, el colombiano. Yo todos los días me voy de mi casa con una sonrisa, porque no le daré el gusto al sistema de que me mantenga triste y pateando la perra. Esto es lo que no nos están educando en los colegios.

¿Cómo ves el travestismo de la televisión? ¿Hay algo de verdad en eso?

No, es un travestismo llorón y pobre. Hija de Perra estaría avergonzada, de hecho hay un video de ella, donde en su manera da a conocer lo que siente: “Tú quieres ver al niñito, al mariconcito que se quiere vestir con ondulines”. Bueno, no creo en ese tipo de travestismo, me carga, detesto la victimización porque las travestis de la televisión no van a prostituirse a la calle, y lo más lindo de todo es que trabajo con travestis que son prostitutas y hablan cosas mucho más interesantes que las que salen en la tele, porque nos están matando y eso no sale en la televisión, y las compañeras que sí salen en la tele lo invisibilizan. Por eso yo no las valido, porque ser travesti no es fácil: te tiran piedras y a mí me han atacado. Chistoso, pero no voy a dejar de luchar por su causa, esto va de corazón.

¿En qué se diferencia el travestismo del camuflaje?

-Es que ahí ya entramos en la onda de las etiquetas, y no me quiero etiquetar con nada. Yo soy una persona que me di cuenta que una vez que usé bigote la gente me empezó a respetar más y por eso uso bigote, después alguien me regalo un dildo y lo utilicé también. No fue algo que yo dije que iba a hacer como personaje, esto me fue llegando y creando por una necesidad, porque desgraciadamente me ha ido re mal en el amor en la vida, entonces tengo un conflicto con el hombre. Y en este conflicto con el hombre me quiero parecer a él. Yo creo que me encasillo más como camuflaje, porque me quiero camuflar.

Fotografías: Gentileza de Paz Villarroel y Nicole Straube