Gloria Cortés, curadora: “En el paro de la Dibam hubo silencio de los artistas”

Por Mauricio Díaz

Las trabajadoras y los trabajadores de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (Dibam) no tienen claro si se trata de una comedia de equivocaciones o de un montaje del absurdo de bajo presupuesto, pero lo cierto es que, hasta el día de hoy, están esperando la invitación a un seminario para discutir el curso del futuro Ministerio de la Cultura. Esa había sido una de las propuestas que permitieron levantar una larga paralización de 25 días, durante los cuales los principales recintos del saber en Chile estuvieron con sus puertas cerradas.

La curadora del Museo Nacional de Bellas Artes Gloria Cortés y el encargado (s) de marketing y relaciones institucionales del mismo MNBA, Sebastián Cerda, fueron parte de esas movilizaciones que definen como “históricas” y, mientras esperan la tarjeta de invitación al citado seminario -que efectivamente se realizó por sorpresa en el Congreso, aunque solo con algunos actores en escena- en esta entrevista hablan del “despelote” legislativo, de la premura de algunos y del silencio de otros.

-¿Cómo evalúas la última movilización de los trabajadores de la Dibam?

Gloria Cortés: La puedo evaluar en términos muy personales. Yo no soy parte del sindicato ni de su directorio, pero te puedo contar como la vivimos dentro del museo. Fue una movilización histórica a mí parecer, nunca nos habíamos movilizados todas las instituciones de la Dibam, todos los trabajadores y trabajadoras de la institución en un paro que duró 25 días. Creo que sobrepasó incluso las expectativas que teníamos respecto a cuán capaces éramos de mantener un movimiento de esa naturaleza. Y ese movimiento yo lo siento súper positivo. Si bien la gente que no se agolpaba en las puertas pidiendo que abriéramos el museo o apoyando, en su efecto, la movilización, siento que sí hubo respuesta en redes sociales, en mensajes públicos; en las actividades que hacíamos acá la gente se acercó, quiso conocer, nos apañó en ese sentido. No hubo demasiadas críticas respecto a las demandas de los trabajadores, porque todos entendían que esto iba en beneficio de todos, era una lucha país finalmente. Lo negativo es que, como trabajadores del MNBA, hubiésemos esperado que la comunidad artística se involucrara. Y cuando digo artística señalo a la comunidad académica, a los gestores culturales, que ellos también tuvieran opinión pública al respecto.

-¿Hubo un silencio?

G. Cortés: Hubo un silencio y sigue existiendo ese silencio, no son más de cuatro o cinco las personas que están hablando del tema y de ellas muy pocos son artistas. Nosotros convocamos a algunos y la respuesta fue bien triste: tenía que ver básicamente con el temor a perder los Fondart, nadie quería arriesgarse. Y ahí uno también se hace la pregunta: ¿Efectivamente el ministerio va a resolver una necesidad colectiva o nos vamos a seguir moviendo en estos ámbitos neoliberales de la cultura, donde lo que importa es el bien personal y no el bien público?

-¿Y cómo fue la relación con los políticos, parlamentarios, el gobierno? ¿Hubo algún tipo de recepción, opinión, mensaje o existió silencio también?

G. Cortés: Harto silencio también. Acá el Seba (Sebastián Cerda) puede dar su opinión, ya que fue el gestor de comunicaciones del museo y estuvo presente en muchas actividades. Acá tuvimos al presidente de la Comisión de Cultura del Parlamento, el diputado Roberto Poblete, en una reunión que se hizo con los trabajadores que estábamos movilizados. Allí él se comprometió con los trabajadores a realizar un seminario donde se pudiera discutir el proyecto de ley con miras a la posibilidad de generar o no los cambios necesarios que el proyecto requiere. Y le creímos. Sin embargo, el Congreso desarrolló el seminario el pasado lunes 7 de marzo y no fuimos invitados.

-Los organizadores de ese seminario dijeron que se habían escuchado muchos puntos de vista, que había sido muy participativo.

G. Cortés: Yo conocí el programa, me leyeron el programa telefónicamente mientras ellos estaban allá, y no sé dónde estaban los actores participativos de la cultura y del ámbito del patrimonio en ese seminario. Yo no escuché grandes nombres, los nombres de quienes están pensando de verdad las políticas públicas en términos de cultura y patrimonio.

Gloria Cortés, curadora del Museo Nacional de Bellas Artes

¿Temen que este proyecto de Ministerio de Cultura tenga un sesgo más tecnocrático que participativo?

G. Cortés: Lo tiene, totalmente.

Sebastián Cerda: Es expresión de como el Estado neoliberal chileno actual viene trabajando. Tenemos ministerios altamente ejecutivos en términos de cómo resolver las cosas, pero claramente con poca participación de los actores que conforman los estamentos. En nuestro caso, se trata de estamentos que se caracterizan por su gran diversidad. Sí, ése (lo tecnocrático) es un rasgo, un rasgo de cómo se está haciendo la administración del Estado en el fondo.

Ambos entrevistados son enfáticos en hacer ver que el proyecto del futuro Ministerio de la Cultura que se quiere aprobar no es lo que el país necesita, ya que favorecería la duplicidad de cargos, se contrataría más gente de lo que se necesita en algunos ámbitos y la descentralización sería un saludo a la bandera. Sostienen que la premura por sacar adelante el ministerio antes de que concluya el gobierno de Michelle Bachelet explicaría muchas de las inconsistencias que los trabajadores de las instituciones de la cultura han venido denunciando. Se estaría procediendo con la lógica de “saquemos este ministerio y lo vamos corrigiendo en el camino”.

Este nudo de conflicto de participación, de políticas poco claras, ¿estaría generando las condiciones para una eventual nueva movilización?

G. Cortés: Estamos atentos, insisto que no soy parte del sindicato ni del directorio y, por lo tanto, no puedo decir si habrá otra movilización. Pero sí estamos atentos y estamos dispuestos, porque finalmente se firmaron acuerdos, se hicieron promesas y lo que vemos es una profunda frustración de los trabajadores, tristeza inclusive al ver que a nadie le importa el problema.

-¿Cómo observan el cambio en la presidencia de la Comisión Cultura de la Cámara de Diputados, del actor Roberto Poblete (independiente) al actor Ramón Farías (PPD)?

G. Cortés: No sabemos porque el citado seminario fue organizado por Roberto Poblete. Por lo tanto, no conocemos todavía la forma de liderar o cuáles son las intenciones de Ramón Farías, que acaba de asumir. Sí hay parlamentarios, como Maya Fernández (PS), Gabriel Boric (IA), Giorgio Jackson (RD) e Issa Kort (UDI), que han hecho observaciones y que están preocupados por el tema.

S. Cerda: Lo del diputado Roberto Poblete ha sido bastante nefasto, hay que ser claro en eso; vino a prometer una cosa e inventa lo del seminario. Si hay alguien que hasta el momento ha obstaculizado las soluciones y además se baja del cargo de presidente de la Comisión de Cultura en el momento preciso, ése es Poblete.

-Da la impresión que, por la complejidad del tema, no es fácil defender y hacer ver la posición de los trabajadores de la cultura en relación al esperado ministerio.

S. Cerda: Es que todo el mundo quiere un Ministerio de Cultura, todos necesitamos un Ministerio de Cultura y por supuesto que este país lo requiere, pero como se está haciendo es un despelote.

G. Cortés: Y también está el discurso de “bueno, pero si van a estar mejor de cómo se encuentran ahora”. Pero no nos interesa “estar un poco mejor de cómo estamos ahora”, queremos que las cosas se hagan bien, es la oportunidad, es el momento de tener un Ministerio de la Cultura que responda a las necesidades de la sociedad contemporánea, no un ministerio que retroceda. Queremos una institucionalidad que avance en políticas culturales, que refleje el estado de reflexión que hay en el mundo de la cultura y que no caiga en estos lugares comunes.

Fotografías: Katherine Vergara

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