Arestizábal reúne a Marlene Dietrich, Humphrey Bogart y el Gato Félix en el Peda

Por Héctor Muñoz

Germán Arestizábal ya era un hombre hecho y derecho, un bohemio de tomo y lomo que desde los años 80 había animado largas tertulias con Ramón Díaz Etérovic, Rolando Cárdenas, Aristóteles España y Jorge Teillier en el conocido restaurante La Unión Chica, al frente del Club la Unión, en calle Nueva York, en pleno centro de Santiago, cuando decidió incorporar a su imaginario visual al mismísimo Chavo del Ocho.

Con una naturalidad sorprendente, en 2001, en la galería Amigos del Arte, sumó a su corte de personajes -que ya integraban el mencionado Teillier, Lauren Bacall, Raúl Ruiz, Anita Eckberg, Marcelo Mastroianni, Miles Davis, Marlene Dietrich, Charlie Parker, Humphrey Bogart, James Dean, Rita Hayworth, Ester Williams, Vladimir Nabokov o Lewis Carroll, por anotar algunos nombres insignes- a ese niño encantador de Roberto Gómez Bolaños que todavía seduce a grandes y chicos en horarios siempre aleatorios de relleno en la televisión abierta.

La noticia cruzó las fronteras y en México se preguntaron entonces por qué uno de los más reconocidos artistas e ilustradores chilenos hacía tamaño cruce, a lo que Arestizábal contestó: “El mundo de la vecindad (donde vive el Chavo) es algo muy latinoamericano, y muy chileno también; el quinto patio que habitan los personajes equivale a nuestro cité, o al conventillo. Aquí tenemos esa misma cosa tragicómica, en que a pesar del hambre y la pobreza todo se comparte, y está también el humor. El Chavo y los suyos son gente que resguarda su dignidad con su sentido del humor”, agregó.

Por estos días y hasta el 15 de julio, Germán Arestizábal (1943) expone en la galería Nemesio Antúnez del Pedagógico y aunque en las obras expuestas no divisamos al querido Chavo sí es posible ver al Gato Félix, un felino de paternidad en disputa nacido en 1919 y que cruza buena parte de la obra, tanto en sus momentos más lúdicos, como en los instantes sombríos, de este creador pop difícil de encasillar.

Arestizábal estudió arquitectura y diseño, luego dio clases de expresión gráfica, participó en revistas de oposición a la dictadura y ha hecho casi toda su obra con lo más cercano que tiene un artista plástico: lápiz grafito, tinta china, lápices de colores, buenos papeles o hasta simples fotocopias, como las “Fotos (Gilberto) Provoste iluminadas”, que sí se incorporan en esta exhibición y que constituyen sus más recientes trabajos de 2015.

“Me provocó mucha alegría hacer estas (últimas) obras”, nos cuenta al oído Arestizábal, con una voz debilitada y entrecortada por la salud. “Quería darles energía a esas fotos tan grises, son fotocopias”, revela mientras firma, también con dificultad, algunos ejemplares perfectamente editados por Grillón Ediciones de sus colaboraciones con el poeta Teillier, Le petit Teillier illustré y Los trenes que no has de beber, dos trabajos reunidos en un solo volumen que se deben leer al revés y al derecho, de adelante hacia atrás y viceversa, como de seguro fueron los diálogos entre ambos artistas en La Unión Chica. “Parece que tendré que firmar dos veces”, comenta con humor Arestizábal, que por estos días reside en Valdivia, desde donde la galería de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación tuvo la lucidez, el acierto de traerlo al histórico Peda.

Coordenadas

Qué: “Ensambles bohemios”, exposición de Germán Arestizábal

Dónde: Galería Nemesio Antúnez, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Avenida José Pedro Alessandri 774, Ñuñoa

Cuándo: Hasta el 15 de julio de 2016

Horario: Lunes a jueves, de 9 a 13 y de 14.30 a 18 horas. Viernes, de 9 a 13 horas

Teléfono de la galería: 222412566