Antonio Becerro pinta “La Sixtina de los perros” en Capo d’Orlando, Sicilia

Nunca imaginó Antonio Becerro que su obra sería comparada con las jugadas de Alexis Sánchez y Arturo Vidal. Durante el Mundial, el artista visual chileno ha permanecido pintando el cielo de un palacio en Sicilia, Italia, y los funcionarios del lugar, atentos a lo que ocurre en Brasil 2014, no han dejado pasar la oportunidad de llamarlo “Antonio, buono per l’arte e calcio” (Antonio, bueno para el arte y el fútbol).

Becerro, que jamás ha dominado una pelota, salvo en una acción de arte con el retirado Francisco Huaiquipán, en 2004, dice que disfruta con las asociaciones libres de sus anfitriones en la villa museo de la Fondazione Famiglia Piccolo di Calanovella, en la localidad de Capo d’Orlando, donde se encuentra ejecutando la segunda parte de un tríptico que habla del cruce de culturas en el planeta.

El proyecto es producido por La Mano de Monja, una galería creada en 2011 en Valparaíso por el chileno Christian Castro y la italiana Chiara Mambro, quienes gestionan en el puerto el único espacio independiente que lleva y trae propuestas de arte emergente entre ambos países. Esta vez, la obra en Sicilia ha sida curada por Lorenzo Zichichi y en ella también participó el pintor italianoAlex Caminiti y un representante de Rusia o China,  en proceso de selección.

“Todos los días estoy pintando desde la cinco de la madrugada hasta la una de la tarde porque hace un calor enorme, muy superior a los 35 grados, y la pintura que he elegido por las características de la superficie, acrílico, seca más rápido todavía. Hay que limpiar permanentemente los pinceles y no se me puede quedar abierto un envase, porque es fatal”, dice Becerro, quien luego de doce años regresa a la pintura de gran formato, disciplina que había dejado un tanto de lado debido a sus conocidas incursiones en la taxidermia y la escultura en fibra de vidrio.

La Sixtina de los perros”, el nombre que Becerro ha puesto a su obra, es la continuación de una pintura homónima que realizó en 1997 en el segundo nivel del Centro Experimental Perrera Arte, aunque esta vez, según el creador, responde a un cruce impensado: el deceso deFloripondio -su mascota, musa canina y modelo de sus últimos trabajos en serie- y el encuentro con la tradición del arte italiano. “Cuando pinté la primera versión de esta obra en Chile, estaba poseído por Miguel Ángel y nunca supe por qué lo hice. Creo que recién ahora se completa la idea del acto subliminal de pintar el cielo”, dice Becerro, cuyo ejercicio físico, a diferencia de Vidal y Sánchez, lo obliga a trabajar con mascarilla, boca arriba, sentado o tendido sobre los andamios, eludiendo o aceptando el goteo de su abundante paleta, rica esta vez en tonos azules y celestes.

“El cielo siempre ha estado presente en mi obra y no en vano la última exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes se llamó ‘Encontraron cielo’. Esta vez el cielo estará poblado de ángeles y querubines, de mapas perdidos en las constelaciones y de nubes borrascosas. Me interesa el poder afrodisíaco del arte, la sanación que conlleva para mí el gesto de crear y poder compartirlo. Por eso este cielo será un espacio liberador, lisérgico y sin dueño alguno”, explica el artista.

A Becerro se le asignó la primera de las tres pirámides invertidas que componen la obra en el nuevo auditorio de la Villa Piccolo, que está próximo a su inauguración. “La Sixtina de los perros” quedará sobre el escenario, mientras que el centro del gran salón fue ocupado por Alex Caminiti y en el otro extremo estará el artista de Oriente.

“Esta villa es como un templo, un internado para el arte y todavía no termino de recorrerla. La idea del curador Lorenzo Zichichi ha sido producir un cruce estético entre creadores de diversos continentes. No hay que olvidar que estamos aquí, en Sicilia, casi al lado de África, donde históricamente se ha dado una mezcla potente de civilizaciones”, concluye Becerro.

Uno de los aspectos de la obra de Becerro que llamó la atención del curador es la presencia y dignidad de los perros, ya que los Piccolo di Calanovella, como familia aristócrata y culta que es, siempre tuvo en alta consideración a sus canes e, incluso, como se puede apreciar en la foto adjunta, incluso destinó un cementerio para ellos en su hermosa villa.

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Coordenadas

Qué: Antonio Becerro pinta “La Sixtina de los perros” en Italia

Dónde: Villa museo de la familia Piccolo di Casa Novella, en la localidad de Capo d’Orlando, Sicilia

Cuándo: 13 de junio al 5 de julio

Producción: Galería La Mano de Monja de Valparaíso

Más información: www.lamanodemonja.cl



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